Quórum y legitimidad constituyente
Legitimidad y soberanía en el actual proceso constituyente: ¿la regla de los dos tercios puesta en duda?
Si bien es necesario destacar que, en general, el tono de las discusiones en el programa fue uno de respeto y escucha- algo prácticamente inédito en la política chilena del último tiempo-, en algunos temas de “fondo” que se trataron, se levantaron algunas posturas que merecen especial preocupación.

El día 16 de mayo recién pasado, durante el conteo de los últimos votos en las elecciones de convencionales, en el programa televisivo Estado Nacional, varios candidatos electos para conformar la Convención Constitucional fueron invitados a intercambiar visiones respecto del proceso venidero. Si bien es necesario destacar que, en general, el tono de las discusiones en el programa fue uno de respeto y escucha- algo prácticamente inédito en la política chilena del último tiempo-, en algunos temas de “fondo” que se trataron, se levantaron algunas posturas que merecen especial preocupación.
El convencional Jorge Baradit, por una parte, sostuvo en varias ocasiones que el funcionamiento de la convención debe asimilarse al de una asamblea constituyente, y desconoció la legitimidad de los acuerdos previos a las últimas elecciones en virtud de la baja representatividad que los partidos que los suscribieron y aprobaron obtuvo el domingo antepasado. Beatriz Sánchez, por otra, sostuvo que mediante la aprobación del reglamento interno, los convencionales se encontraban facultados para decidir modificar el quórum de dos tercios que la convención requiere para llegar a acuerdo respecto de los preceptos que se incluirían en la Nueva Constitución, y que, además, podría llegarse a alguna especie de acuerdo por medio del cual la ciudadanía chilena, mediante plebiscitos sucesivos y paralelos al funcionamiento de la convención, podría dirimir los conflictos que se produzcan durante las sesiones de la convención y sobre los cuales no se haya alcanzado el quórum ya aludido.
Ambas posturas dejan entrever dos cosas respecto de algunas de las caras que conformarán la Convención Constitucional. La primera es que, ambos, desconocen algunas de las nociones fundamentales que cualquier persona en su posición debería tener sobre constitucionalismo, republicanismo y democracia constitucional- principios fundamentales que la convención en que ellos participarán se encontrará sujeta a defender- y, la segunda, es que, si las ideas de estos dos convencionales tienen alguna especie de asidero en los dos tercios de los convencionales, entonces algunos de los principios básicos del Estado de Derecho se encuentran en peligro y, como consecuencia de lo anterior, también la legitimidad de las decisiones que se tomen al interior del este órgano.
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Comentarios (1)
Armin Quilaqueo Siempre he desconfiado de quienes se apresuran a imponer la legitimidad como sinónimo de legalidad, cuestión que a predominado en la tradición institucional chilena. En mi opinión la legitimidad no está directamente relacionada con lo legal, hay suficientes ejemplos en que lo legal no es necesariamente legítimo, dimensión que excede con mucho la mera legalidad. Hoy convivimos con un conjunto de DL que tienen origen en la Dictadura y que contravienen expresamente el artículo 7º de la actual y agónica Carta Fundamental y nadie discute su legitimidad. Ahora bien, lo cierto que el mentado acuerdo político no fue otra cosa que una negociación cupular de una noche, en un procedimiento bien alejado de los cauces institucionales, presionados por la calle y como no fueron capaces de proyectar el rumbo que finalmente tomaron los acontecimientos hoy no tiene más que amenazar de ilegítimo cualquier actos fuera del marco legal (legalidad) creado por ellos mismos. Esta misma lógica legalista que muchas veces se quiere hacer valer en la jurisdicción internacional con pésimos resultados, basta ver los fallos de la Corte IDH en contra del Estado de Chile.





