Desigualdad en la justicia penal
Los que roban poco.
El proceso penal es en sí mismo un vil reflejo del clasismo que impera en nuestro país, es imposible concebir que quienes cometen ilícitos de grandes proporciones, como por ejemplo defraudaciones al mercado de valores que atentan no solo contra los dueños de una empresa sino que dañan el patrimonio de todos y cada uno de los chilenos.

En los inicios de nuestros tiempos de inocencia estudiantil, jóvenes universitarios de la carrera con la que hoy nos ganamos la vida, vimos como a través del clamor de una nueva concepción de la sociedad, se forjo un nuevo pensamiento sobre los procesos judiciales, las buenas intenciones plasmaron la gran cantidad de principios y normas que hoy reflejan la profunda búsqueda de la oralidad, igualdad y la transparencia. Nuestro Código Procesal Penal es quizás una linda nomina o lista de todos estos principios, de nombres complejos de leer, pero de gran profundidad conceptual. Las buenas intenciones sobraron en su creación, los hitos de tener un ente persecutor objetivo y justo en su calificación jurídica, unido a la correcta ponderación de los medios de pruebas con el objeto de sustentar sus acusaciones, anunciaban las grandes promesas de un proceso esencialmente objetivo y transparente. La creación de una defensoría penal, la cual tenia como misión el estar preocupada eminentemente de la protección de los derechos y la creación de defensas jurídicas respecto a los imputados, hacían pensar que el proceso idealizado inculcaba los valores humanos que plasmaban la igualdad en todos y cada uno de los procesos que se someterían al conocimiento de los Jueces de Garantía y Tribunales Orales de todo el país. Sin embargo han pasado más de 10 años desde su inicio y solo puedo creer que las promesas solo se quedaron en eso, precisamente promesas.
El proceso penal es en sí mismo un vil reflejo del clasismo que impera en nuestro país, es imposible concebir que quienes cometen ilícitos de grandes proporciones, como por ejemplo defraudaciones al mercado de valores que atentan no solo contra los dueños de una empresa sino que dañan el patrimonio de todos y cada uno de los chilenos. Es inconcebible comprender que la muerte de niños por la mala fabricación de un suplemento alimenticio, que es para alguno de ellos el medio por el cual logran sobrevivir, se encuentren en plena libertad, es inconcebible más aun que las defraudaciones que van en contra del Fisco, no lleguen a ningún resultado plausible. Es en definitiva inconcebible que sólo los que roban poco estén privados de libertad.
La discusión imperante en el alto mundo de la dogmática, inmersa en todos los delitos de esta orden, denominados delitos de cuello blanco, que en esta humilde opinión ya parte con un peyorativo clasista, se radica principalmente, en determinar en que lugar del ordenamiento jurídico deben estar ubicados los delitos económicos, si en lo penal o en lo modernamente denominado derecho administrativo sancionador.
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