Diario Constitucional

Conducta y deberes del profesional

Reflexiones sobre ética profesional.

Para poder calificar el ejercicio profesional de un individuo como correcto o adecuado, ciertamente, no basta con considerar la formación académica ni la sujeción a los términos contractuales o legales que rigen sus labores. El acertado desempeño de un profesional en su cargo, especialmente si se dedica al servicio público, va más allá del cumplimiento mecánico de las normas establecidas al efecto; importa el cumplimiento ciertos patrones de naturaleza ética, aun cuando éstas no se encuentren contempladas de manera explícita en el ordenamiento jurídico.

07 de junio de 2024·14 min de lectura
imagen: academiadeplc.com
Referencial

Como bien señala Jesús María Vásquez[1], la profesión es un fenómeno exclusivo de los medios sociales organizados, en los que aparece la ordenación y división del trabajo y que tiene el sentido de *servicio a la sociedad,*sin perjuicio de sus implicancias utilitarias y comerciales y de las distintas influencias que sufre como consecuencia del constante cambio social, económico y tecnológico. Al analizar las características de las profesiones sociales desde una perspectiva histórica sociológica[2], se les compara con las corporaciones medievales, ya que ambas se caracterizan por ser actividades institucionalizadas mediante las cuales se presta un determinado servicio, el que responde a una constante necesidad social y que implica un compromiso especial con la actividad que se traduce en una forma de vida (al punto de configurar una categoría de personas que ejercen su actividad permanentemente como modo de sustento vital a través del cobro de determinados honorarios y que incluso utiliza un lenguaje propio), construyendo un colectivo que tiene o pretende tener el control monopólico del ejercicio de la profesión, impidiendo que ésta sea desempeñada por quienes carecen de la acreditación correspondiente (es decir, luego de haber cumplido con un currículo académico y una capacitación en la práctica profesional, incluso si cuentan con la aptitud e idoneidad que tal profesión requiere); justamente, si hay algo que caracteriza a quienes ejercen una profesión es la demanda continua de una autonomía suficiente para la regulación del ejercicio de la propia profesión, asumiendo responsabilidades especiales dentro de su ámbito de competencia.

Dado que el ser humano dedica la mayor parte de su vida al ejercicio profesional, inevitablemente surgen problemas de conciencia; en efecto, cada profesión plantea problemas éticos específicos, como consecuencia de los derechos y deberes que emanan de cada una de ellas, los cuales difieren entre sí. Luego de definir moral profesional como “aquella parte de la moral que se ocupa de determinadas obligaciones éticas que surgen en relación con el ejercicio de la profesión, en el desarrollo del trabajo y, sobre todo, en relación con los aspectos externos que tienen repercusión en la sociedad, común a los demás hombres”[3], y de señalar que el hombre, al ser al mismo tiempo persona privada e integrante de una sociedad en la que realiza una determinada actividad de la que emanan obligaciones relacionados con el ejercicio de tal quehacer, Vásquez concluye que existe una íntima relación entre la moralidad profesional y los elementos que configuran la profesión, no pudiendo prescindirse de la norma ética en el ejercicio de las actividades profesionales, haciéndose necesaria la intervención de la prudencia mediante juicios moralmente definitivos y siendo fundamental la subordinación de la profesión a la moral en caso de conflicto entre ambas.[4]

Sin perjuicio de lo señalado precedentemente, existen otros planteamientos filosóficos respecto de las implicancias éticas del ejercicio de una profesión, según los cuales toda vez que se ejerce una actividad se busca, por una parte, cumplir con objetivos de carácter interno que dicen relación con la finalidad social objetiva que es inherente a dicha práctica y las normas que la componen, lo que justifica y legitima su sentido y validez social; mientras que, por otro lado, también se pretende dar cumplimiento a aquellos fines externos, vinculados con la motivación personal del sujeto que ejerce tal ocupación.

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