Opinión.
El Caso Salomón llegó a la Corte: El conflicto entre intimidad y libertad de expresión, por Juan Javier Negri
El caso de Beatriz Salomón, que involucró una grave intromisión en su vida privada mediante la difusión televisiva de imágenes íntimas sin su consentimiento, culminó tras 21 años con un fallo de la Corte Suprema. La sentencia reafirma que la libertad de expresión no es absoluta y que debe armonizarse con el derecho a la intimidad, especialmente cuando no existe un interés público legítimo que justifique la divulgación.

En marzo de 2017 comentamos un caso poco común (1). Los hechos que le dieron origen eran chocantes, pero para que se nos entienda será necesario resumirlos.
Beatriz Salomón era una modelo y actriz argentina, que murió en 2019, mientras el caso estaba aún en trámite. En 1971 fue elegida “Miss Simpatía”. Se hizo conocida por millones de argentinos como partenaire de Alberto Olmedo, un actor cómico también fallecido. Luego tuvo una larga carrera en películas y programas humorísticos. Fue, sin duda, un personaje conocido y popular. En 1999 se casó con un cirujano plástico, con quien adoptó dos niñas.
En 2004, una productora de televisión inició una investigación sobre lugares no habilitados en los que se habrían llevado a cabo operaciones de cirugía estética clandestinas y en condiciones irregulares. Los “investigadores” llegaron así hasta el consultorio del marido de Beatriz.
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