Violencia contra autoridades
Agresión al Presidente del TC
Resulta indispensable, dada la gravedad del hecho, que el Ministerio Público invoque todas las herramientas que entrega nuestra legislación para que las eventuales sanciones penales sean proporcionadas al delito.

La cobarde agresión al Presidente del Tribunal Constitucional, Iván Aróstica, no es sino evidencia de la impunidad con que actúan este grupo de delincuentes y síntoma de la liviandad con la que se percibe y opera nuestro sistema punitivo.
El hecho no es nuevo. Hace poco más de un año el Ministro Domingo Hernández fue víctima de una agresión similar a propósito de los alegatos respecto a la despenalización del aborto de que conocía el TC, hecho que hasta la fecha no tiene formalizados, ni condenados.
El llamado a nuestras autoridades es imperativo. Las policías deben realizar de manera apremiante y prolija las actividades de investigación que permitan individualizar a cada uno de los agresores, para lo cual, a diferencia de otros casos, existen evidencias fotográficas que constituirán prueba irrefutable en un futuro proceso penal.




