Deepfakes y derechos digitales
Dueño de mi cara, mi voz y mi cuerpo en la era de la IA
Dinamarca reconoce el derecho de las personas sobre su imagen, voz y gestos para frenar el uso no consentido de deepfakes. Mientras tanto, en Chile, la ley sigue sin estar a la altura del desafío.

En una era de inteligencia artificial, nuestro rostro, voz y cuerpo se pueden replicar sin permiso. No es ciencia ficción: los deepfakes —videos y audios falsos generados por IA— permiten engañar, extorsionar, manipular campañas o difundir pornografía no consentida. Ya no basta hablar de identidad: se trata de proteger nuestro “yo digital”.
El pasado 26 de junio, Dinamarca dio un salto legal sin precedentes en Europa. Una reforma de su ley de derechos de autor otorgará a las personas copyright sobre su imagen, voz, rasgos físicos e incluso gestos. El objetivo: impedir la creación, difusión o uso de deepfakes sin consentimiento, y exigir que las plataformas eliminen ese contenido y compensen a las víctimas. Las multas serán severas y aplicables según el Reglamento Europeo de Servicios Digitales. La ley, sin penalidades penales para usuarios individuales, pondrá el peso en plataformas y autores intelectuales. Quedan excluidos los deepfakes con fines artísticos, de sátira o parodia.
El ministro danés Jakob Engel‑Schmidt lo resumió así: “Todos tienen derecho a su propio cuerpo, voz y rasgos faciales”. Y concluyó: “no estoy dispuesto a aceptar que se procesen digitalmente los seres humanos y sean usados indebidamente”. Dinamarca añade que esta ley será la punta de lanza para impulsar regulaciones similares en la UE.
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