Reforma tributaria corporativa
El reto de la reducción impositiva: ¿Una oportunidad o un riesgo?
Recientemente el ministro de Hacienda de Chile, Mario Marcel, abrió la puerta a la posibilidad de reducir la tasa impositiva corporativa (el impuesto de primera categoría) del 27% al 24%, un paso que, en teoría, podría atraer más inversión y mejorar la competitividad del país en el ámbito global. Para entender las implicaciones de este cambio, es necesario analizar el contexto en el que se enmarca esta propuesta, sus potenciales beneficios y los riesgos asociados.

Chile ha sido históricamente reconocido por su tasa impositiva corporativa relativamente alta en comparación con otros países de la región. Desde el 2019, la tasa se fijó en un 27%, y aunque se redujo para las PYMES, la carga fiscal sobre las empresas sigue siendo considerable. En países como Uruguay o Argentina, incluso se proyectan reducciones fiscales que podrían situarse por debajo del nivel chileno. La competencia por atraer inversión extranjera ha llevado a otros países, como Irlanda y Estados Unidos, a bajar sus tasas corporativas para incentivar el flujo de capital.
Es en este contexto de creciente competencia global donde el gobierno plantea una disminución de la tasa impositiva corporativa, puede ser clave para reactivar la inversión interna y externa. La pregunta es si esta reducción será suficiente para lograr los resultados esperados o si, por el contrario, creará distorsiones fiscales que terminen perjudicando el crecimiento económico del país.
Si bien la propuesta contempla una reducción en la tasa corporativa, el gobierno también ha sugerido una serie de medidas adicionales, como el aumento en los impuestos sobre la primera distribución de dividendos y una modificación en la estructura del impuesto corporativo. Si el ajuste no se maneja con precisión, podría resultar en una carga fiscal igual o incluso mayor para los inversionistas, lo que limitaría el impacto positivo esperado sobre la inversión.




