Errores en tarifas eléctricas
Errores técnicos, responsabilidades políticas
La acusación constitucional contra el exministro de Energía Diego Pardow reabre el debate sobre un punto crítico para la democracia: cuándo un error técnico se convierte en responsabilidad política. Más allá del procedimiento administrativo en la fijación de tarifas eléctricas, sus efectos fueron concretos y masivos —hogares, pymes y la economía cotidiana— evidenciando que la eficiencia en la función pública no es optativa, sino un deber constitucional exigible.

La acusación constitucional recientemente presentada contra el exministro de Energía, Diego Pardow, vuelve a situar en el centro del debate una cuestión esencial para la calidad de nuestra institucionalidad: la diferencia (y al mismo tiempo, la estrecha relación) entre el error técnico y la responsabilidad política.
En teoría, un error metodológico en la fijación de tarifas eléctricas podría entenderse como una falla administrativa. Sin embargo, esto ha traído -en la práctica- consecuencias directas y medibles: Millones de hogares pagando exceso por un servicio básico; pequeñas empresas que ven encarecidos sus costos; y una ciudadanía que siente, una vez más, que la ineficiencia pública se traduce en perjuicios concretos para su economía familiar.
La función pública no se mide solo por la ausencia de corrupción, sino también por la diligencia, eficiencia y eficacia con que se ejercen las competencias. Hablamos no solo de un imperativo moral, sino que también de un estándar exigible conforme mandata nuestras Constitución y nuestras normas.




