Diario Constitucional

Maltrato animal y facultades municipales

Alcalde Sebastián Sichel aborda inédito rescate de más de 200 cuyes en Ñuñoa y los desafíos legales para combatir el maltrato animal

El alcalde de Ñuñoa explica cómo se logró la autorización judicial para ingresar a una propiedad privada donde se mantenían animales en condiciones de hacinamiento e insalubridad. Aborda la coordinación con Carabineros y la Seremi de Salud, las responsabilidades que podrían derivarse de los hechos y la importancia de las denuncias vecinales. Asimismo, analiza cómo esta experiencia podría servir de referencia para que otros municipios enfrenten situaciones similares, respetando los límites de sus atribuciones legales.

Por Catalina Martínez Moreno·28 de octubre de 2026·10 min de lectura
Alcalde Sebastián Sichel aborda inédito rescate de más de 200 cuyes en Ñuñoa y los desafíos legales para combatir el maltrato animal
Referencial

Por Catalina Martínez Moreno, Universidad Diego Portales

El rescate de más de 200 cuyes encontrados en condiciones de hacinamiento e insalubridad al interior de una vivienda en Ñuñoa, abrió una discusión sobre las facultades de los municipios para intervenir frente a situaciones de posible maltrato animal que ocurren dentro de propiedades privadas. El procedimiento, que requirió una autorización judicial obtenida por la Seremi de Salud y la coordinación de equipos municipales, Carabineros y autoridades sanitarias, puso de relieve los desafíos jurídicos y operativos que enfrentan las instituciones para proteger a los animales sin desconocer las garantías de los propietarios.

La experiencia también plantea interrogantes sobre las responsabilidades que pueden derivarse de estos hechos, el destino y recuperación de los animales rescatados y la necesidad de establecer mecanismos de actuación que permitan responder oportunamente a las denuncias ciudadanas. A ello se suma la relación entre el bienestar animal, la salud pública y la convivencia vecinal, especialmente cuando las condiciones de una propiedad afectan a quienes habitan en su entorno.

Para profundizar en estas materias, Diario Constitucional conversó con el alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, quien explicó cómo se gestó la intervención, las dificultades para obtener la autorización de ingreso, la coordinación entre organismos públicos y las medidas adoptadas tras el rescate. Durante la entrevista, el jefe comunal también abordó las posibilidades de replicar esta experiencia en otras comunas, los límites legales de la actuación municipal y la importancia de las denuncias vecinales para prevenir y enfrentar situaciones de maltrato y hacinamiento animal.

1. Ñuñoa fue el primer municipio del país en conseguir una orden judicial para entrar a una propiedad y rescatar animales. ¿Cómo surgió esta idea y qué antecedentes tuvieron que presentar para que el tribunal autorizara el ingreso?

Esto parte por una denuncia y por nuestros equipos municipales que empiezan a levantar antecedentes. La preocupación era establecer qué estaba ocurriendo dentro de esa propiedad y cómo intervenir para proteger a los animales y abordar un eventual riesgo sanitario para los vecinos. Lo que después se constató durante el ingreso confirmó la gravedad de la situación: hacinamiento, animales enfermos, ejemplares muertos y alimentos en descomposición.

El problema es que estábamos frente a una propiedad privada. El municipio no puede simplemente entrar porque cree que algo está pasando. Por eso fue necesario coordinarse con las instituciones competentes y contar con la autorización correspondiente para ingresar. La Seremi de Salud participó en el procedimiento para verificar las condiciones sanitarias y los riesgos para las personas.

Para nosotros, el valor de esta experiencia está en mostrar que una denuncia vecinal tiene que traducirse en una respuesta concreta. No basta con detectar un problema: hay que reunir antecedentes, identificar quién puede intervenir y hacer seguimiento hasta que esa intervención sea posible.

Nuestro equipo municipal realizó una primera visita y evaluación en terreno, donde pudo constatar malos olores, acumulación de residuos y el estado de la vivienda y su entorno, además del estado de los animales involucrados; de esta forma pudimos activar la intervención de forma interdisciplinaria tanto con equipos de las diferentes direcciones municipales como con entidades como Carabineros y la Seremi de Salud, siendo esta última quien consiguió la orden de allanamiento en este caso y el sumario sanitario, por el riesgo a la salud pública que significaban las condiciones de la vivienda en este caso.

2. Como era una medida que no se había utilizado antes con este objetivo, ¿qué dificultades encontraron para llevarla adelante? ¿Hubo dudas o resistencia de otras instituciones?

La principal dificultad era justamente esa. Había que encontrar una forma de actuar frente a una situación muy grave, pero respetando que se trataba de una propiedad privada.

Había dos exigencias que debían resolverse al mismo tiempo: responder a una situación urgente y hacerlo mediante un procedimiento que tuviera respaldo. La preocupación por los animales no reemplaza las autorizaciones necesarias, pero tampoco puede quedar sin respuesta mientras las instituciones definen cómo actuar.

No se trata de que yo diga que voy a entrar y entre. Tenemos que hacer las cosas bien, reunir los antecedentes, coordinarnos con las instituciones que corresponden y conseguir las autorizaciones necesarias. Debemos respaldar todo con pruebas como el informe técnico de los profesionales que evalúan en terreno la situación, fotografías y videos cuando es posible.

La lección es que estas situaciones requieren una ruta de trabajo clara: saber a quién derivar los antecedentes, qué información falta y quién debe dar el siguiente paso. Esa claridad puede evitar demoras y facilitar que otros municipios respondan a casos similares.

3. Una vez obtenida la orden, ¿cómo se coordinó el municipio con Carabineros para ingresar al lugar y realizar el rescate? ¿Qué dificultades enfrentaron durante el operativo?

Una vez que tuvimos la autorización, se coordinó el ingreso con Carabineros y con nuestros equipos municipales. También participó la Seremi de Salud, por las condiciones sanitarias del inmueble. Había que resguardar la seguridad del procedimiento y abordar una situación que involucraba tanto el bienestar animal como la salud (salud pública) del entorno.

Nos encontramos con más de 200 cuyes, animales enfermos, animales muertos y restos de comida en descomposición. No era una situación normal ni algo que se pudiera resolver en cinco minutos.

La cantidad de animales y las condiciones del lugar daban cuenta de la complejidad de la intervención. No bastaba con abrir una puerta: había que evaluar lo encontrado y determinar cómo proteger a los ejemplares vivos sin agravar su condición. Eso también explica por qué es tan importante contar con apoyo especializado y prever qué ocurrirá después del ingreso.

Fue un operativo complejo, pero funcionó porque hubo coordinación. El aprendizaje es que la preparación debe considerar toda la intervención: el acceso, la seguridad, la evaluación de los animales y las alternativas para su resguardo posterior.

Por eso considero importante la coordinación de nuestras direcciones municipales junto a las demás autoridades competentes; de esta manera podemos hacer un trabajo y abordaje integral de la situación.

4. El rescate permitió sacar a los animales del lugar, pero las posibles responsabilidades penales deben ser investigadas por la Fiscalía. ¿Cómo se coordinan ambas acciones para que el caso no termine solamente con el rescate y también se investigue y sancione a los responsables?

El rescate es solo una parte. Nosotros queremos que los animales estén fuera de peligro, pero también queremos que se investigue lo que ocurrió.

El municipio tiene que hacer su parte, que es reunir antecedentes, entregar la información y realizar las acciones legales que correspondan. Eso exige que lo observado durante el procedimiento quede debidamente documentado y pueda ponerse a disposición de la investigación. Los registros del lugar, los antecedentes de la denuncia y las evaluaciones profesionales, cuando existan, permiten aportar información concreta sobre las condiciones en que estaban los animales.

Después será la Fiscalía y los tribunales los que determinen si hubo delito y quiénes son responsables. Como municipio, nuestro compromiso debe ser colaborar con ese proceso y responder a los requerimientos de información. Anunciar acciones legales no reemplaza la necesidad de presentarlas y darles seguimiento.

Lo que buscamos es que la protección de los animales y el esclarecimiento de los hechos tengan continuidad. Si hubo maltrato, tiene que investigarse y quienes resulten responsables tendrán que responder ante la justicia.

5. ¿En qué condiciones encontraron a los animales rescatados y cómo se encuentran actualmente? ¿Qué ocurre con ellos después del rescate y cómo funciona el proceso de recuperación y adopción?

Las condiciones eran muy malas. Había hacinamiento, animales enfermos, algunos muertos y mucha suciedad. También había restos de comida en descomposición. Era evidente que no estaban recibiendo los cuidados que necesitaban.

Respecto de su situación actual, [incorporar número de animales bajo resguardo (54 ejemplares), lugar o entidad responsable y estado de salud según la última evaluación disponible] (los entregamos a la unidad de bienestar del Buin Zoo, donde cuentan con lo necesario para atender animales exóticos y satisfacer sus necesidades y requerimientos específicos). Ese balance es fundamental, porque permite explicar qué ocurrió con ellos después del operativo y qué necesidades siguen pendientes.

En cada rescate la etapa posterior es la más difícil. Evaluaciones, alimentación, tratamiento y recuperación. Salir del lugar donde existe abandono es el primer paso; después hay que asegurar condiciones adecuadas y atención según las necesidades de cada animal. La recuperación debe orientar las decisiones posteriores, incluidos los posibles traslados o una eventual adopción.

En el caso de los cuyes, cualquier alternativa de adopción debe considerar sus necesidades específicas de alimentación, espacio y manejo. No se trata solamente de encontrar personas dispuestas a recibirlos, sino de que puedan hacerse cargo responsablemente de su cuidado.

Necesitamos la colaboración externa, ya que, al ser animales exóticos, requieren una medicina especializada y cuidados de acuerdo con la especie, por lo que el trabajo conjunto es fundamental para tener el final que esperamos. Nuestras instituciones municipales no cuentan con servicios de especialización como los que eran necesarios en este escenario.

6. ¿Lo realizado en Ñuñoa podría repetirse en otras comunas? ¿Cree que este procedimiento puede convertirse en una herramienta habitual para que los municipios actúen con mayor rapidez frente a casos de maltrato o hacinamiento de animales?

Creo que esta experiencia puede servir a otras comunas, siempre considerando las circunstancias de cada caso y las autorizaciones que correspondan. Lo que podemos compartir es el aprendizaje de cómo abordar una denuncia, reunir antecedentes y coordinar una respuesta entre distintas instituciones.

No significa que los municipios tengan que entrar por su cuenta a propiedades privadas. Significa que tenemos que aprender a utilizar las herramientas que existen y coordinarnos mejor con Carabineros, Fiscalía, seremias y los tribunales.

Más que pensar en un ingreso como una medida automática, me interesa que exista una forma de trabajo conocida por los equipos. Que sepan cómo evaluar una alerta, a quién recurrir y qué necesitan preparar. Y que esa planificación incluya dónde y cómo se va a cuidar a los animales si es necesario retirarlos.

Los vecinos esperan que uno actúe. Cuando alguien ve un animal sufriendo no está pensando en qué oficina tiene la competencia. Está esperando que alguien haga algo. Por eso tenemos que ser más rápidos, pero siempre dentro de la ley.

7. Los criaderos clandestinos y el maltrato animal también pueden generar problemas de seguridad y convivencia en los barrios. ¿Qué relación han observado en Ñuñoa y por qué combatir estas situaciones también forma parte de la estrategia de seguridad municipal?

La seguridad no es solamente perseguir un delito cuando ya ocurrió. También tiene que ver con evitar que los problemas se acumulen en los barrios.

En este caso teníamos animales hacinados, basura, malos olores, restos de comida y un problema sanitario. Eso termina afectando directamente a los vecinos y deteriorando el entorno.

Esa es la relación concreta que observamos: una situación dentro de una propiedad puede tener consecuencias para quienes viven alrededor. Por eso es necesario que los equipos municipales puedan coordinar una respuesta cuando confluyen abandono animal, insalubridad y problemas de convivencia.

Eso no significa que todo caso de hacinamiento animal esté asociado a otros delitos. Hay que evaluar cada situación con sus propios antecedentes. Pero sí significa que el municipio debe escuchar las alertas del barrio y evitar que un problema persista sin que ninguna institución se haga cargo.

Queremos barrios donde los problemas se detecten y se enfrenten antes de que se vuelvan mucho más grandes. Proteger a los animales y cuidar la calidad de vida de los vecinos son responsabilidades que, en casos como este, están directamente relacionadas.

8. Muchas veces estos casos se conocen gracias a las denuncias de los vecinos. ¿Qué señales pueden indicar que existe maltrato, hacinamiento o un criadero clandestino y qué debe hacer una persona para que el municipio pueda intervenir a tiempo?

Hay señales que deben alertarnos: muchos animales en un mismo lugar, malos olores que se mantienen durante días, animales enfermos o heridos, falta de agua o comida, animales encerrados en malas condiciones o incluso animales muertos. Una señal aislada no permite establecer por sí sola que exista un criadero clandestino, pero sí puede justificar que se informe una situación para que sea evaluada.

Lo más importante es que los vecinos no se expongan ni intenten resolverlo por su cuenta. Si ven algo así, tienen que denunciarlo. Pueden hacerlo a través de los canales municipales, nuestro 1445, o ante Carabineros. (También directamente en la Fiscalía).

Para que esa información sea útil, ayuda entregar la dirección exacta, describir qué se observó y señalar desde cuándo ocurre. Si cuentan con fotografías o videos obtenidos sin exponerse ni ingresar a una propiedad ajena, también pueden aportarlos. Conviene distinguir lo que se vio directamente de aquello que se conoce por comentarios.

Una denuncia a tiempo puede hacer una diferencia enorme. No esperamos que un vecino investigue ni que se enfrente al responsable. Su aporte es alertar; a las instituciones nos corresponde evaluar los antecedentes y actuar según nuestras atribuciones. Si uno ve maltrato, no hay que mirar para el lado. Hay que denunciar.

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