Distancia y comunicación corporal
COVID-19: hacia una nueva Prosémica y Kinésica
Con la situación sanitaria generada por el COVID-19, existe la necesidad urgente de una educación de los espacios y de la comunicación del cuerpo, en este caso el saludo sin contacto.

Es cierto, somos eminentemente gregarios; es decir, vivimos en comunidad, donde nos gusta estar en grupo y en compañía. Sin embargo, asumo que todos habrán, en más de una oportunidad, experimentado dos situaciones que si bien culturalmente conocidas, no por ello menos incómodas e incluso quizás equivocadas.
La primera, la tensa sensación de la pérdida de privacidad en el ambiente público y privado. Ese momento donde el/la otro rompe, sin autorización y de mutuo propio, la frontera implícita y explícita de la interacción entre sujetos, entrando en el territorio de la extrema cercanía. En una fila del supermercado, en el lugar de trabajo, en una actividad o en una festividad. La segunda, el saludo táctil; ese que considera el beso en la mejilla, el abrazo y el apretón de manos. Es decir, la prosémica y la kinésica.
Hoy, con la situación sanitaria generada por el COVID-19, estas materias se vuelven central en el próximo escenario post-crisis: la necesidad urgente de una educación de los espacios y de la comunicación del cuerpo, en este caso el saludo sin contacto. En efecto, el estudio de la Universidad Harvard, que anticipa un escenario posible de una reemergencia del virus durante los próximos cuatro años, adelanta que el distanciamiento social deberá ser una conducta necesaria hasta 2024. Así, no solo el control de los espacios; sino que, además, la forma en que nos saludaremos deben ser reeducados.





