Tensiones geopolíticas en pandemia
El mundo no se detiene
Las propias relaciones internacionales, deberían estar menos aceleradas e intensas actualmente, dadas las urgencias de la salud. Tampoco es así, y prosiguen situaciones exteriores como si todo fuere normal, y algunos se han aprovechado de la emergencia, para consolidar posiciones y superar a otros.

Existe la impresión de que todo se hubiere detenido durante la crisis sanitaria, postergando los países sus desencuentros y acciones, hasta superarla. Sin embargo, no ha ocurrido. Es cierto que muchas han variado, o han sido reemplazadas por otras formas de relacionamiento. La tecnología electrónica y otras modernidades lo han posibilitado. Algunos países han restringido las vinculaciones interpersonales adaptándolas a distancia, bilaterales o multilaterales. Los organismos, como Naciones Unidas, sesionan por plataformas virtuales. Otros todavía están en proceso de utilizarlas. También encontramos autoridades que han minimizado los efectos de la pandemia, e incluso desafiado, como si fuera de menor gravedad, aunque no muestren resultados esperanzadores.
Las propias relaciones internacionales, deberían estar menos aceleradas e intensas actualmente, dadas las urgencias de la salud. Tampoco es así, y prosiguen situaciones exteriores como si todo fuere normal, y algunos se han aprovechado de la emergencia, para consolidar posiciones y superar a otros. La presunta solidaridad y colaboración, que tanto se requiere y muchos proclaman, todavía no se materializa a nivel global.
Podemos examinar algunos casos. La confrontación Estados Unidos-China, de lo comercial ha derivado al desprestigio y confiabilidad recíproca, más acusaciones norteamericanas sobre el origen del virus, su control, evolución, y efectividad sanitaria, puestas en duda. Ha repercutido en la OMS que China apoya, y en su Director General. Estados Unidos materializó su retiro momentáneo y el cese de su contribución presupuestaria. En contrapartida, China lo aumenta y respalda su acción. Las señales alternadas de entendimiento y pugna entre ellos, no logran darlas por superadas, y los mercados vacilan. Las elecciones presidenciales americanas de noviembre, la agudizan.





