Estrategia opositora centroderecha
Futuro rol opositor.
El rol rol opositor se ejercerá en una compleja realidad puesto que no se trata de “oponerse” a un Gobierno de centro izquierda como ha ocurrido en el pasado reciente, sino a un Gobierno, que conducido por una persona inexperta y que se ha mostrado contradictoria, alberga en su interior como verbos rectores al Partido Comunista que abriga la esperanza de establecer en nuestro país una “sociedad comunista”, a sectores extremos del Frente Amplio.

Una vez más le corresponde a la centroderecha ser oposición. Si bien es cierto, esta “posición” no le es desconocida, en esta oportunidad la realidad se presenta con especiales características de complejidad por cuanto deberá ejercer su rol en una doble dimensión: al Gobierno que se instala y a la Convención Constituyente ya instalada.
Respecto del Gobierno que asume, para cumplir su rol dentro de nuestro sistema democrático la centro derecha deberá establecer, al decir de don Diego Portales, “un sistema de oposición decente, no degradante al país y al Gobierno y que no sea tumultuario”. Nada de esto resulta difícil para este sector político acostumbrado a conducirse dentro del marco de la Constitución y las leyes, construir acuerdos que aseguren la gobernabilidad y el ejercicio del poder por parte de quién legítimamente lo ejerce y que rechaza el tumulto y la violencia callejera como método de expresión y acción política. Así entonces, el Gobierno que el próximo año asumirá tiene la seguridad y tranquilidad que contará con una oposición leal, que profesa por convicción un profundo respeto al orden legal establecido y a la figura presidencial. Ya lo hubiese querido el Gobierno que concluye.
Sin embargo en esta oportunidad, como arriba hemos anotado, el rol opositor se ejercerá en una compleja realidad puesto que no se trata de “oponerse” a un Gobierno de centro izquierda como ha ocurrido en el pasado reciente, sino a un Gobierno, que conducido por una persona inexperta y que se ha mostrado contradictoria, alberga en su interior como verbos rectores al Partido Comunista que abriga la esperanza de establecer en nuestro país una “sociedad comunista”, a sectores extremos del Frente Amplio que, según sus propias convicciones ideológicas, buscan imponer en forma inmediata y a como sea radicales reformas en el plano político, económico, social y cultural, y que en la calle mantiene vasos comunicantes con sectores anarquistas que han hecho de la violencia y el vandalismo su forma de expresión, que fueron en su momento avalados por quien asumirá la primera magistratura y que ahora se aprestan a “pasar la cuenta” para satisfacer sus exigencias revolucionarias.





