Fragmentación en el poder ruso
Rebeldía del grupo Wagner, y perspectivas.
Un caso incomprensible en pleno Siglo XXI, pese a los esfuerzos de la comunidad internacional. En definitiva, es evidente que el mundo está mucho menos organizado de lo que se creía, y que un autócrata incontrolado de una gran potencia, puede agredir a un país vecino, pretender ocuparlo, y violar todas las normas internacionales, sin que la abrumadora mayoría de los países que se oponen, haya logrado controlarlo, y mucho menos, imponer la paz.

Los medios de comunicación mundiales y numerosos analistas, han coincidido en que el confuso episodio entre, el grupo mercenario Wagner, el Alto Mando, y Putin, ha sido una muestra significativa de que la pretendida y férrea unidad bélica rusa, no es tal y, por el contrario, muestra resquebrajamientos y debilidades. Todo lo cual es cierto, y pone a prueba los más de veinte años en que Putin ha acrecentado su poder interno, hasta controlar y decidir prácticamente todo. Al mismo tiempo, algunos proyectan que lo sucedido, debería incidir en la guerra con Ucrania, que se prolonga por 16 meses, sin definición en el campo militar, ni vislumbrarse una solución pacífica.
Un caso incomprensible en pleno Siglo XXI, pese a los esfuerzos de la comunidad internacional. En definitiva, es evidente que el mundo está mucho menos organizado de lo que se creía, y que un autócrata incontrolado de una gran potencia, puede agredir a un país vecino, pretender ocuparlo, y violar todas las normas internacionales, sin que la abrumadora mayoría de los países que se oponen, haya logrado controlarlo, y mucho menos, imponer la paz. Lo que tanto se temió que podría suceder, pues, con mayor o menor éxito, el sistema previsto y varias veces puesto a prueba, funcionó, ahora resulta inoperante, si el responsable es una gran potencia militar y nuclear, como Rusia. Ante esta lamentable realidad, sólo podría ponerse fin a la confrontación insensata, si se dieran dos escenarios probables: la derrota total y capitulación de una de las partes en conflicto; o el término del régimen que lo ha provocado, vale decir, la caída de Putin.
El primero de ellos, por ahora, parece muy poco probable. Ni el agresor, con todo su poderío y determinación, ha logrado someter a Ucrania y debido reducir sus objetivos iniciales, para sólo centrarse en una franja del territorio, que le permita dominar los accesos marítimos, manteniendo Crimea, el Mar de Azov, y de ahí, el Mar Negro, como vía expedita al Mediterráneo, la antigua y conocida aspiración imperial rusa. Todavía los combates son indeterminados, pese a la creación de repúblicas ficticias que nadie reconoce. Una total victoria de Ucrania, pese a la tenaz resistencia y la creciente ayuda occidental, cada vez más involucrada, no es realista. El segundo escenario, el fin de la era Putin, podría tener mayores probabilidades. Es muy prematuro preverlo, y si llegara a suceder, sería de forma violenta, a través de un magnicidio o de una purga interna. Nada lo indica todavía. El control de Putin y el reforzamiento en su seguridad, cada día más sofisticada, aleja toda posibilidad de una eliminación física. Seguridad que no sería suficiente en caso de una purga interna, tan común en regímenes totalitarios, y habitual en la tradición rusa, imperial o soviética.
Comentarios (1)
Raúl Aguilera Pailahual Respecto a los grupos mercerarios que, dentro de la historia mundial no es posible desconocer su existencia, sino más bien, debemos tener conociencia en que este tipo de «organizaciones» no pueden fructiferar en estos nuevos tiempos, ya que, acarrea consecuencias internaciones, vulnerado derechos fundamentales de los ciudadanos afectados, en este caso, los ciudadanos de Ucrania y porque no decirlo, de propio Rusia. En este sentido, concuerdo que la participación ciudadana en denunciar estos hechos a organismos internaciones es importante, pero tambien, debemos tener en consideración, el miedo en el cual, se encuentran afectados estas personas, imaginandose las consencuencias que puede acarrerar dichas acciones.





