En caso de discriminación racial contra un trabajador.
CC de Colombia acogió tutela y ordenó al Ministerio de Trabajo crear una circular antidiscriminación racial en el entorno laboral.
Fueron amparados los derechos fundamentales a la dignidad humana, a la igualdad, a la no discriminación y al debido proceso.

La Corte Constitucional de Colombia acogió la acción de tutela incoada por un trabajador contra A.R. Los Restrepos S.A.S. y el Ministerio del Trabajo.
En su libelo, el accionantes indicó que se vulneró el derecho fundamental a la igualdad, al trabajo en condiciones dignas y al debido proceso, al no investigar y sancionar el patrón de discriminación racial del que fue objeto por parte de varios de sus compañeros de trabajo durante la relación laboral que sostuvo con la empresa demandada.
En su sentencia, la CC colombiana indicó, en primer lugar, que los hechos denunciados constituyen prácticas de discriminación racial. En efecto, se utilizaron vocablos y expresiones para referirse al accionante tales como “mico”, “kini”, “gorila”, “los frijoles no son comida, el vallenato no es música y los negros no son gente”; manifestaciones verbales que le restan al individuo su calidad de ser humano para identificarlo bien con animales o bien con objetos. Otras manifestaciones del tipo “esclavo”, “el trabajo es para los negros”, “a los negros no les gusta trabajar”, recrean estereotipos de un pasado histórico violento y doloroso del pueblo afrodescendiente que llegó a Colombia. Así, resulta evidente que el uso de ese tipo de lenguaje empleado contra el accionante contribuyó a configurar un escenario de discriminación racial. En primer lugar, los sucesos ocurrieron en un contexto en el cual existen relaciones de poder, pues se trata del entorno laboral. Ahora bien, el despliegue de las conductas constitucionalmente inaceptables contra el accionante no se le puede atribuir, a los dueños ni a los directivos de la Empresa, pero la situación de subordinación que implica un lugar de trabajo lo colocó en una posición en la cual el mecanismo a emplear para rechazar las manifestaciones verbales racistas, consistía en apelar a la gestión de las directivas pues reacciones de otra naturaleza podían conducir a la violación del reglamento del trabajo, comprometiendo su estabilidad laboral. En esa medida, si bien los ataques al accionante provinieron de sus compañeros en la Empresa y no de sus superiores, las formas para oponerse a ellas estaban mediadas por una situación de subordinación. Asimismo, si bien la empresa accionada adelantó un procedimiento, este tuvo características que condujeron a un déficit en la protección del derecho fundamental del accionante a no ser discriminado por razones de orden racial en su entorno laboral. Las falencias se expresan en la evidente tardanza, aún no explicada para activar mecanismos de protección y prevención, en las posibles carencias del procedimiento llevado a cabo por la Empresa en cuanto a obligaciones derivadas de la Ley 1010 de 2006, en cuyo artículo 9º ordenó que los Reglamentos de Trabajo deberían prever dispositivos para precaver el acoso laboral y establecer un trámite interno, confidencial, conciliatorio y efectivo. Se tiene entonces que la atención tardía, las falencias en los procedimientos y la generalidad e inefectividad de las medidas, se tradujeron en un déficit de protección del derecho del accionante a no ser discriminado y, de contera, de su derecho al debido proceso.
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