Diario Constitucional

Modernización del empleo público

Libertad y Desarrollo propone reformar el empleo público y avanzar hacia un sistema basado en mérito y desempeño

La necesidad de reformar el empleo público en Chile vuelve a instalarse en el debate luego de que el Gobierno presentara una Comisión Asesora para Modernizar el Empleo Público, integrada por 12 expertos. Un documento de Libertad y Desarrollo (LyD) analiza los principales problemas del actual…

Por Redacción·12 de septiembre de 2026·6 min de lectura
Libertad y Desarrollo propone reformar el empleo público y avanzar hacia un sistema basado en mérito y desempeño
revisada:logo

La necesidad de reformar el empleo público en Chile vuelve a instalarse en el debate luego de que el Gobierno presentara una Comisión Asesora para Modernizar el Empleo Público, integrada por 12 expertos. Un documento de Libertad y Desarrollo (LyD) analiza los principales problemas del actual sistema y recoge propuestas formuladas durante los últimos años que, a juicio de la entidad, deberían servir como punto de partida para el trabajo de la instancia.

El análisis advierte que los cerca de 550 mil trabajadores del Gobierno Central, correspondientes a ministerios y servicios públicos, se encuentran regulados principalmente por el Estatuto Administrativo, normativa que prácticamente no ha experimentado modificaciones desde 1989. Para LyD, esa falta de actualización ha generado reglas que resultan inadecuadas frente a los actuales desafíos del empleo público.

La entidad valora que la discusión haya comenzado durante la primera etapa del Gobierno, pues considera que ello permitiría elaborar una reforma y someterla oportunamente al Congreso. El documento recuerda que intentos anteriores se vieron frustrados, entre otras razones, porque fueron impulsados hacia el término de los respectivos períodos presidenciales.

Uno de los primeros problemas identificados es la falta de información consolidada sobre la cantidad de personas que trabajan para el Estado. El empleo público se distribuye entre el Gobierno Central, los gobiernos regionales, las municipalidades y otras instituciones estatales, como universidades y empresas públicas. Sin embargo, los informes trimestrales de la Dirección de Presupuestos (DIPRES) solo entregan información sobre el Gobierno Central y no existe, según el estudio, una fuente oficial que reúna los datos de toda la Administración. Combinando distintas fuentes, se ha estimado que a fines de 2024 existían más de 1,2 millones de empleados públicos.

El documento también cuestiona la coexistencia de distintos regímenes laborales. En el Gobierno Central existen funcionarios de planta, a contrata, a honorarios, además de suplencias, reemplazos y otras categorías, todos sometidos a condiciones diferentes de ingreso, permanencia y desvinculación.

El personal de planta cuenta con mecanismos de selección y causales de desvinculación regulados, además de permanencia indefinida. En cambio, los funcionarios a contrata dependen de renovaciones anuales, mientras que quienes prestan servicios a honorarios fueron concebidos para labores sin subordinación. No obstante, el análisis sostiene que numerosos trabajadores a honorarios desempeñan en la práctica funciones permanentes y subordinadas dentro del Estado.

LyD observa además que, mediante las sucesivas leyes de Presupuestos, gobiernos de distintos sectores políticos han exceptuado el límite establecido por el Estatuto Administrativo para el personal a contrata, lo que habría contribuido a ampliar considerablemente esta modalidad de contratación.

A ello se suma la denominada confianza legítima, figura desarrollada a través de dictámenes de la Contraloría y de la jurisprudencia de la Corte Suprema para regular la continuidad de los funcionarios a contrata. Según el documento, la renovación por un quinto año genera actualmente una expectativa fundada de continuidad, lo que en la práctica produciría una estabilidad comparable, en determinados aspectos, con la de un funcionario de planta.

Otro problema detectado es la debilidad de los sistemas destinados a evaluar e incentivar el desempeño. El Programa de Mejoramiento de la Gestión (PMG), creado para vincular incentivos monetarios con el cumplimiento de objetivos institucionales, entrega en la práctica su bonificación máxima a la gran mayoría de los organismos participantes. Para LyD, esta situación impide diferenciar adecuadamente a quienes presentan mejores resultados y habría terminado convirtiendo esos incentivos en una parte habitual de las remuneraciones.

Una dificultad similar existiría en las evaluaciones individuales de los funcionarios. Aunque la legislación contempla mecanismos de desvinculación por desempeño deficiente, el estudio sostiene que éstos rara vez se utilizan debido a la concentración de las calificaciones en las categorías superiores.

El análisis identifica además diferencias entre trabajadores públicos y privados en materia de protección frente al desempleo. Los funcionarios públicos no cotizan en el Seguro de Cesantía ni pueden acceder a sus prestaciones, aunque el Estatuto Administrativo contempla una indemnización en determinadas hipótesis. Según el documento, esta menor protección frente a la pérdida del empleo ha contribuido a que las desvinculaciones dentro del Estado sean especialmente complejas.

Frente a este diagnóstico, LyD revisa distintos estudios elaborados durante los últimos años y destaca que existe un grado importante de coincidencia tanto respecto de los problemas como de las posibles soluciones. Como principio general, plantea diferenciar entre Gobierno y Estado: mientras el primero está integrado por autoridades encargadas de ejecutar un determinado programa político durante un período, el segundo descansa en funcionarios permanentes que implementan políticas públicas y prestan servicios a la ciudadanía más allá de los ciclos electorales.

A partir de esa distinción, los estudios revisados coinciden en avanzar hacia una mayor unificación de las modalidades de contratación y fortalecer la carrera funcionaria en sus etapas de ingreso, promoción y salida. Para la mayoría de los funcionarios estatales se propone un sistema único de concursos administrado por el Servicio Civil, basado en el mérito y las aptitudes, con procedimientos transparentes y públicos y con una justificación previa de la necesidad de crear nuevos cargos.

El modelo también debería facilitar la movilidad horizontal entre distintos servicios públicos y la promoción vertical dentro de una misma institución. Distinto sería el tratamiento de los cargos de mayor jerarquía vinculados directamente al Gobierno, como ministros, jefes de gabinete, encargados de prensa y asesores, respecto de los cuales la confianza política constituye un elemento esencial. Según las propuestas revisadas, estos puestos deberían representar una proporción acotada del empleo público y terminar cuando concluya el nombramiento de la autoridad superior de la cual dependen.

Otra línea de reforma apunta a modificar las causales de desvinculación para permitir que el mal desempeño produzca consecuencias efectivas. Esto requeriría, a su vez, un sistema de evaluación capaz de distinguir realmente entre distintos niveles de rendimiento. La mayoría de los estudios examinados propone avanzar hacia evaluaciones relativas, cuyos resultados tengan efectos concretos en la carrera funcionaria.

Bajo ese esquema, quienes obtengan mejores evaluaciones podrían acceder a beneficios como prioridad en concursos públicos o incentivos económicos, mientras que eventuales procesos de desvinculación deberían comenzar por los funcionarios con peores resultados. Si se reforman adecuadamente esos mecanismos, los estudios también coinciden en avanzar hacia alguna forma de protección frente al desempleo semejante al Seguro de Cesantía existente en el sector privado, adaptada a las particularidades del empleo público.

Asimismo, se plantea centralizar las estadísticas sobre empleo público en una sola entidad, reuniendo información que actualmente se encuentra distribuida entre la DIPRES, la Contraloría General de la República y la Subsecretaría de Desarrollo Regional, de manera de disponer de datos que comprendan desde el nivel municipal hasta el Gobierno Central.

Finalmente, LyD sostiene que la nueva Comisión tiene la ventaja de comenzar su trabajo contando con diagnósticos y propuestas elaborados durante años anteriores. Sin embargo, advierte que su mandato se concentra en quienes trabajan en el Gobierno Central, por lo que posteriormente deberían abordarse otras materias.

Entre ellas menciona el perfeccionamiento del Sistema de Alta Dirección Pública, especialmente respecto de la permanencia de directivos de buen desempeño seleccionados mediante ese mecanismo; una reforma al empleo municipal, que comprende alrededor de 450 mil funcionarios; y la revisión de los marcos regulatorios aplicables al personal de la salud y la educación estatal, sectores que constituyen frecuentemente el vínculo más directo entre los ciudadanos y el Estado.

Vea Informe “Lineamientos para la reforma al empleo público”.

Constitucional AI: El fallo, a la vista. Prueba gratis.

Te puede interesar

Constitucional AI: La IA que cita. Tribunal, rol, fecha, enlace. Prueba gratis.