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Diseño político sostenible

¿Qué pasa con la basura postelectoral? Repensar las campañas con conciencia ambiental

Tras cada elección, Chile enfrenta el mismo paisaje: ciudades cubiertas de propaganda abandonada que revela no solo un problema estético y legal, sino también un desafío ambiental que el país aún no aborda con seriedad. Aunque la normativa obliga a los candidatos a retirar sus “palomas”, toneladas de PVC, madera y metal quedan sin destino claro. Expertos advierten que el diseño circular y la migración hacia campañas más digitales podrían reducir significativamente este impacto, exigiendo mayor responsabilidad y coherencia política.

Por Redacción·16 de noviembre de 2025·3 min de lectura
¿Qué pasa con la basura postelectoral? Repensar las campañas con conciencia ambiental
Referencial

Terminadas las elecciones, las ciudades chilenas amanecen con un paisaje familiar: calles

cubiertas de carteles, palomas derribadas y toneladas de plásticos, madera y tela que

hasta hace unos días eran promesas políticas. ¿Quién se hace responsable de todo ese

material? ¿Y qué puede hacer el diseño para reducir su impacto ambiental?

Según el abogado y académico de Derecho de la Universidad Andrés Bello, César

Vargas, la ley es clara: “La instalación y retiro de las palomas o propaganda electoral

recae sobre el candidato que se encuentra haciendo la respectiva campaña. La normativa

responsabiliza derechamente al candidato de su manejo y retiro”.

El marco legal está establecido en la Ley 18.700 sobre Votaciones Populares y

Escrutinios, que en su artículo 32 fija plazos estrictos: “La propaganda electoral podrá

efectuarse desde el trigésimo y hasta el tercer día anterior al de las elecciones, ambos

días inclusive”. Para los actuales comicios, esto significa que toda propaganda deberá

retirarse a más tardar el 13 de noviembre a las 23:59 horas.

Quienes deseen denunciar campañas fuera de plazo pueden hacerlo con su clave única a

través del sitio web sancionatorios.servel.cl y dar aviso por el no retiro de las llamadas

“palomas”.

Pero más allá de los plazos legales, el problema ambiental persiste. Miles de metros

cuadrados de PVC, madera y metal quedan sin destino definido, generando un impacto

ambiental que pocas veces se discute en el debate político.

El director de la carrera de Diseño del Campus Creativo UNAB, Daniel Berczeller,

explica:

“En términos referenciales, una paloma publicitaria es materialmente un listón de madera

de pino, clavos, corchetes industriales y una tela PVC impresa. El PVC tardan mucho

tiempo en biodegradarse, de ahí la importancia de implementar procesos adecuados de

reutilización o reciclaje”.

Reutilizar para diseñar distinto

Berczeller plantea que, si el diseño circular guiara las campañas políticas, los residuos

podrían transformarse en nuevos productos. “Las telas de PVC pueden convertirse en

bolsos o accesorios; las maderas, en mobiliario; y los metales, volver a fundirse. Un buen

ejemplo es el trabajo de Aceros AZA o iniciativas locales que fabrican objetos de diseño a

partir de materiales reciclados”, señala.

El académico destaca además que las campañas internacionales están migrando hacia

modelos más sostenibles. “Cada vez más, las comunicaciones electorales se trasladan al

entorno digital —sitios web, redes sociales, contenido audiovisual— lo que reduce

considerablemente la cantidad de material impreso. A nivel local, Unibag, una Empresa B chilena, es un ejemplo de compromiso real con la sostenibilidad en los procesos de

producción”.

En países como Alemania o España, algunos partidos políticos han experimentado con

carteles fabricados en cartón biodegradable o lonas reutilizables, e incluso sistemas

modulares donde solo se reemplaza una parte del afiche, evitando desechar todo el

soporte.

Ejemplos internacionales

Desde el diseño, el cambio también es estético y comunicacional. La tendencia actual es

equilibrar la inversión entre lo digital y lo presencial, con estrategias que reducen el uso de

papel, pintura y materiales desechables. “Las campañas que apuestan por lo digital no

solo disminuyen la huella material, también promueven una relación más directa con los

votantes, especialmente en entornos urbanos y jóvenes”, comenta Berczeller.

Campañas como la de Los Verdes en Alemania o la de Alexandria Ocasio-Cortez en

Estados Unidos marcaron un precedente al evitar los clichés visuales tradicionales

—banderas rojas, blancas y azules— y optar por una identidad más sobria, modular y

pensada para la difusión en redes sociales, con bajo impacto ambiental.

Responsabilidad y conciencia pública

La basura postelectoral no es solo un problema estético, sino también legal y ético. Como

explica César Vargas, el retiro de la propaganda “es responsabilidad directa del

candidato”, lo que implica una deuda pendiente con la ciudadanía y el medioambiente.

Berczeller coincide y añade: “Cada elección deja toneladas de desechos, pero también

una oportunidad para innovar. Repensar las campañas desde el diseño circular no es solo

un gesto ecológico, es una forma de hacer política con coherencia”.

A pesar de la normativa existente el principal problema sigue siendo la trazabilidad y la

falta de un diseño consciente a la hora de proponer un futuro mejor para Chile.

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