Diario Constitucional

Innovación pública

Del iPhone al Estado emprendedor: Una defensa de la innovación pública

La frase “Los comunistas también tenemos derecho a tener iPhone”, pronunciada por Jeannette Jara, abrió un debate que va más allá de la provocación política. ¿Quién financia realmente la tecnología que usamos a diario? A partir de las ideas de economistas como Mariana Mazzucato y Ha-Joon Chang, se instala una discusión clave sobre el rol del Estado en la innovación, el desarrollo tecnológico y la redistribución del valor generado por inversiones públicas. En un país con desafíos estructurales como Chile, esta reflexión no es menor: se trata de decidir si tendremos un Estado espectador o uno qu

Por José Miguel Rodriguez Letelier·10 de agosto de 2025·7 min de lectura
Imagen: Threads
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“Los comunistas también tenemos derecho a tener iPhone”, afirmó la candidata presidencial Jeannette Jara, generando titulares, bromas en redes sociales e incluso líneas editoriales de los principales medios de comunicación de Chile. Lo que pareció una frase provocadora encierra, sin embargo, una pregunta de fondo crucial: ¿quién financia la tecnología que usamos a diario? ¿Es solo mérito del mercado, o hay un actor invisibilizado en la narrativa dominante? ¿Qué rol ocupa el Estado en la innovación, la tecnología y el crecimiento de los países?

Ahora bien, habría que comenzar señalando que los gobiernos de todo el mundo buscan cada vez más promover una transformación y un crecimiento económico inclusivos y sostenibles impulsados por la innovación[1]. En el contexto de desafíos sociales y ambientales ascendentes, combinados con un escenario internacional cada vez más polarizado, – dicotómico en algunas realidades como la chilena – establecer una dirección clara es más importante que nunca. Mejorar la salud pública y el saneamiento del agua, mitigar el cambio climático, disminuir los efectos nocivos ambientes, reducir la desigualdad y garantizar una prosperidad compartida son objetivos sumamente desafiantes, pero deben alcanzarse para lograr una trayectoria de crecimiento más sostenible. Sin embargo, los gobiernos actuales carecen no sólo de una orientación decidida y proactiva, sino también de los marcos políticos necesarios para abordar los desafíos contemporáneos de manera efectiva.

La economista, doctora y académica del University College London, Mariana Mazzucato ha dedicado su carrera a responder precisamente este tipo de preguntas. En su libro El Estado emprendedor (Mazzucato, 2014), argumenta que tecnologías clave como el GPS, Internet, desarrollada por el Departamento de Defensa de EE. UU., la pantalla multitáctil, surgida de investigaciones universitarias financiadas por la National Science Foundation, Siri, el asistente virtual, desarrollado a partir de un proyecto de DARPA en Stanford, la pantalla multitáctil, e incluso la nanotecnología, fundamentales para el iPhone, fueron posibles gracias a décadas de inversión estatal en investigación básica, lideradas por instituciones como DARPA, la National Science Foundation o la propia CIA. El sector privado —en este caso, Apple— logró integrarlas y comercializarlas con éxito, pero difícilmente habría podido hacerlo sin ese soporte previo, sin el riesgo que ello significaba inicialmente.

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