Crisis de comprensión lectora
Educación: la batalla ideológica que nos condena
Chile obtiene el peor resultado en comprensión lectora según el informe PIAAC 2023 de la OCDE, evidenciando una crisis profunda en el sistema educativo. Más allá de reforzar contenidos, el desafío es repensar el currículum, promover el pensamiento crítico y devolverle a las aulas su rol en la formación democrática y humana.

Chile se ubicó en el último lugar en comprensión lectora entre 31 naciones evaluadas según el informe PIAAC 2023 de la OCDE. Casi la mitad de los adultos chilenos no alcanza las competencias mínimas para leer un texto simple, resolver operaciones matemáticas básicas o enfrentar un problema cotidiano. Esta carencia es aprovechada por políticos inescrupulosos conscientes que la ciudadanía es muy vulnerable frente a la desinformación, la manipulación y el autoritarismo.
La convivencia y la democracia están en peligro y continuarán estándolo porque la respuesta del sistema ha sido más de lo mismo: reforzar matemáticas y lectura como si acumular horas de clase bastará. Lo ocurrido en las últimas semanas en diversas escuelas chilenas revela que la crisis es más profunda. Los profesores violentando a estudiantes por pensar diferente y expresarlo en la sala de clases no son hechos aislados, sino síntomas de un modelo educativo que privilegia la obediencia por sobre el pensamiento crítico, la disciplina rígida por sobre el diálogo, la imposición de contenidos por sobre la formación de ciudadanos libres. Cuando el aula se convierte en un espacio donde disentir se castiga con violencia, la educación fracasa en su misión esencial: formar personas capaces de vivir en comunidad democrática.
Mientras tanto, en otras latitudes se discute en clave de futuro. Dinamarca, por ejemplo, promueve y fomenta la empatía y entiende que leer no es una obligación escolar, sino un placer cultural que debe estar al alcance de todos. Al mismo tiempo, decidió prohibir el uso de teléfonos móviles en colegios y clubes extraescolares, no para retroceder, sino para recuperar la atención, la conversación cara a cara y el sentido de comunidad. Allí la educación se concibe como un derecho universal, gratuito y de calidad, donde el aprendizaje por proyectos, la participación estudiantil y el bienestar socioemocional tienen tanto peso como la aritmética o la gramática.




