Precariedad docente legislativa
El silencio de los honorables: una bofetada en el Día del Profesor
En pleno Día del Profesor, la Cámara de Diputados no logró el quórum para votar la Ley de Titularidad Docente, frustrando una demanda largamente esperada por miles de maestros. La ausencia parlamentaria simboliza una deuda histórica: la precariedad laboral del profesorado chileno y la falta de coherencia entre el discurso de “educación de calidad” y las condiciones reales de quienes la hacen posible.

Este miércoles 15 de octubre, mientras Chile preparaba homenajes para celebrar el Día del Profesor, en la Cámara de Diputados no hubo flores, ni discursos, ni reconocimiento. Lo que hubo fue ausencia. La Ley de Titularidad Docente, que debía ser votada, no alcanzó el quórum.
La escena roza la tragicomedia. En la semana destinada a agradecer a quienes sostienen el sistema educativo, el Estado decidió no aparecer. Era la oportunidad de transformar los saludos protocolares en dignidad laboral, de convertir la retórica de la “educación de calidad” en un gesto concreto hacia quienes la hacen posible. Pero, claro, el amor al magisterio no da votos.
Miles de docentes llevan años —sí, años— esperando su titularidad. Profesores con siete u ocho contratos a plazo fijo, que cada 28 de febrero viven el mismo ritual de incertidumbre: no saber si seguirán trabajando, si podrán pagar el arriendo, si lograrán acceder a un crédito o simplemente si podrán planificar su vida. En Chile, los profesores pueden formar generaciones completas antes de lograr estabilidad.




