Intimidación laboral.
LAN debe indemnizar daño moral causado a trabajador que fue obligado a renunciar, resuelve Corte Suprema de Perú.
Al no haberse esclarecido su situación laboral, aunado con el hecho de la amenaza de no poder reinsertarse en el mercado comercial aéreo y la retención de los beneficios laborales, constituye una real e inminente amenaza, que perjudicaría su situación económica y familiar; configurándose la intimidación por parte de la empleadora hacia su trabajado.

La Corte Suprema de Perú declaró infundado el recurso de casación deducido por la empresa LAN, confirmando así el fallo de instancia que la condenó a pagar 100.000 soles (unos 25 millones de pesos) a un trabajador que fue obligado a renunciar. Estimó acreditada la coacción que el afectado habría sufrido de parte de su superior jerárquico.
El caso versa sobre un instructor de tripulante de cabina, cuya habilitación vencida desencadenó un proceso administrativo contra la empresa que fue sancionada por no gestionar su renovación a tiempo. Ante una investigación anunciada por la autoridad administrativa, LAN inició un proceso de despido basado en la falta de revalidación de la habilitación.
A pesar de conceder al trabajador un período para presentar sus descargos, la empresa acordó una reunión en donde se le coaccionó para firmar una carta de renuncia. El trabajador alegó que fue amenazado con dificultades para encontrar trabajo en el mismo rubro si era despedido en lugar de renunciar. Señaló como indicios de coacción las reiteradas llamadas de su superior jerárquico y la carta de renuncia preparada de antemano por la compañía.
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