Privilegios religiosos en palacio
Capellanes en La Moneda.
Existen múltiples razones para temer que estos “pastores sin ovejas”, estos “ministros de culto sin feligreses”, terminarán tarde o temprano siendo “lobbistas”.
Cada cambio de gobierno trae consigo dificultades para nombrar los “capellanes de palacio”. Se dividen por el cargo los grupos protestantes y evangélicos, se preocupan los católicos y ahora también los judíos.
Hace tiempo que debieron suprimirse tales “capellanes”. Las razones son las siguientes.
Primero. Entiendo que el capellán no es un cargo público, sino un ministerio pastoral. Si esto es así, lógico es que lo designe la autoridad eclesiástica, pero como al menos va a usar bienes públicos (y no sé si recibirán dineros públicos), algo tiene que decir el Ejecutivo. No siempre el acuerdo Ejecutivo – Iglesias es fácil, pues el designado debe “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. No es fácil encontrar en Chile águilas bifrontes, sirvientes de dos señores.




