Acoso digital y violencia social
Funas y discursos de odio: un atentado contra la democracia y la institucionalidad
La expansión de la funa y los discursos de odio en redes sociales amenaza la presunción de inocencia, erosiona la confianza en las instituciones y empobrece el debate público, advirtiendo la necesidad de protocolos claros, educación cívica y marcos legales que resguarden la democracia sin restringir la libertad de expresión.

La proliferación de la funa y su impacto
La funa nació como una herramienta de visibilización, un mecanismo colectivo para exponer abusos de poder y conductas tóxicas que muchas veces quedaban impunes. Sin embargo, en su evolución se ha transformado en un arma de linchamiento digital que salta de la legítima denuncia al juicio popular. Cuando la funa se basa en rumores, descontextualiza hechos o prescinde de garantías mínimas para el acusado, deja de ser un acto ciudadano y pasa a ser una forma de arbitrariedad social. En ese salto se hiere de muerte el principio de presunción de inocencia y se socavan los pilares de cualquier Estado de derecho.
El discurso de odio como incubadera de violencia
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