Símbolos de la Justicia
¿Por qué la Justicia lleva una balanza y una espada?
La imagen de una mujer sosteniendo una balanza en una mano y una espada en la otra es uno de los símbolos más conocidos de la Justicia. Sin embargo, esta representación no nació de una sola vez, sino que se fue formando a lo largo de miles de años, desde el Antiguo Egipto hasta Grecia y Roma.

La imagen de una mujer sosteniendo una balanza en una mano y una espada en la otra es uno de los símbolos más conocidos de la Justicia. Sin embargo, esta representación no nació de una sola vez, sino que se fue formando a lo largo de miles de años, desde el Antiguo Egipto hasta Grecia y Roma.
El origen más antiguo de la balanza se encuentra en Egipto. Allí no era exactamente el símbolo de Maat, la diosa relacionada con la Justicia, la verdad y el orden, sino un instrumento utilizado por Anubis, el dios de la muerte y del mundo de los muertos.
Los antiguos egipcios creían que, después de morir, las personas debían superar una serie de pruebas antes de poder entrar al paraíso.
Cuando una persona de buena situación económica moría, su cuerpo era momificado. Durante ese proceso se retiraban los órganos internos y se reemplazaban por mirra y otros productos utilizados para conservar el cuerpo. Sin embargo, había un órgano que se dejaba en su lugar: el corazón.
La razón era muy importante para los egipcios. Ellos creían que el corazón contenía las buenas y malas acciones realizadas por la persona durante su vida y que, por lo tanto, era fundamental para decidir su destino después de la muerte.
Junto al cuerpo se dejaba además un rollo de papiro conocido como el “Libro de los muertos”. Este texto contenía instrucciones y conjuros que debían ayudar al alma del fallecido, llamada “Ba”, a superar los peligros que encontraría camino hacia la otra vida.
Según esas creencias, el alma debía atravesar el Duat, el mundo de los muertos, un lugar peligroso lleno de monstruos, lagos de agua hirviendo, ríos de lava y fuego.
Si lograba superar todos esos obstáculos, el alma llegaba finalmente a las puertas del Yarú, el paraíso egipcio.
Pero todavía quedaba la prueba más importante.
Se trataba del llamado “Ritual del pesado del corazón”, una especie de juicio final que determinaba si la persona merecía entrar al paraíso.
Ese juicio se realizaba en la llamada Sala de las Dos Verdades y participaban tres dioses principales: Osiris, dios de la resurrección; Tot, dios de la sabiduría y la escritura; y Anubis, dios relacionado con la muerte y el mundo de los muertos.
En ese momento, el alma entregaba su corazón a Anubis.
Anubis colocaba el corazón en uno de los lados de una gran balanza. En el otro lado ponía una pluma de avestruz que pertenecía a Maat y que representaba la verdad y la Justicia.
Entonces se comparaba el peso del corazón con el de la pluma.
Si el resultado mostraba que la persona había tenido una buena conducta durante su vida, el alma podía entrar al Yarú y reunirse con familiares y amigos fallecidos para vivir eternamente.
La escena incluso incluía, según estas creencias, la presencia de familiares y amigos ya fallecidos, quienes acompañaban y daban ánimo al alma mientras esperaba el resultado de la prueba.
Pero si el resultado demostraba que la persona había actuado mal durante su vida, aparecía Ammyt, conocida como la “Devoradora de Almas”.
Se trataba de una criatura formada por partes de león, cocodrilo e hipopótamo.
Ammyt devoraba el corazón del fallecido y, de esa manera, impedía que su alma alcanzara la inmortalidad.
Para los antiguos egipcios, por lo tanto, no existía necesariamente un infierno como se entiende actualmente en algunas religiones. El peor castigo era desaparecer para siempre y no poder acceder a la vida eterna.
Con el paso del tiempo, la balanza utilizada en esta tradición egipcia fue adoptada por los antiguos griegos.
Los griegos la incorporaron a la representación de Themis, su diosa de la Justicia.
En ese caso, la balanza comenzó a representar una idea que sigue vigente hasta hoy: la Justicia debe tratar a todas las personas de manera igual y equilibrada.
Posteriormente, los romanos tomaron la figura griega y crearon su propia representación de la Justicia, conocida como Iustitia.
Los romanos mantuvieron la balanza, pero agregaron otro elemento muy importante: la espada.
La balanza representa la igualdad, el equilibrio y la necesidad de analizar los distintos lados de un conflicto antes de tomar una decisión.
La espada, en cambio, simboliza la fuerza necesaria para hacer cumplir las decisiones de la Justicia.
En los Estados modernos, esa fuerza se refleja en las instituciones encargadas de hacer cumplir las leyes y las resoluciones de los tribunales.
Por eso, la conocida imagen de una mujer con una balanza y una espada no fue inventada por una sola persona.
Es el resultado de una larga evolución histórica.
La balanza nació hace miles de años en las creencias religiosas del Antiguo Egipto, donde se utilizaba para decidir el destino de las almas. Después pasó a Grecia, donde se convirtió en un símbolo de Themis y de la igualdad ante la Justicia. Finalmente, los romanos incorporaron esa imagen a Iustitia y agregaron la espada para representar la fuerza necesaria para hacer cumplir las decisiones.
Así, después de más de cinco mil años de historia, la mujer, la balanza y la espada continúan siendo algunos de los símbolos más reconocidos de la Justicia en el mundo.
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