Regulación del uso de la fuerza
Las RUF son innecesarias.
La legitimidad del Estado se sostiene en su capacidad de ejercer el monopolio de la fuerza para preservar el orden y garantizar los derechos de la mayoría. La propuesta de nuevas reglas para el uso de la fuerza, lejos de fortalecer esta misión, podría dejar a las Fuerzas Armadas y de Orden en la impotencia legal frente a amenazas reales.

Don Quijote le decía a Sancho: “para gobernar tanto son menester las armas como las letras, y las letras como las armas”. Derecho y fuerza son indisociables como anverso y reverso del Estado de Derecho.
Como la historia de la humanidad lo ha demostrado, sin el respaldo de la fuerza y la aplicación de la violencia física legítima del Estado para reprimir la violencia ilegítima y el crimen, no hay orden social ni interés defendido ni objetivo alcanzable ni, en suma, política posible.
La existencia del Estado reposa, en último término, en el imperativo del orden y la seguridad. Sin una fuerza armada que custodie a la sociedad contra la agresión, sea esta externa o interna, el Estado no puede existir.





