Crisis política brasileña
“Tchau querida”.
De prosperar la separación de la Presidenta y controlar el país, aunque sea temporalmente, el Vicepresidente Temer, entrará en severa pugna con Lula, donde encontrará un adversario muy fuerte.
Ha sido el lema en pancartas de los diputados brasileños que apoyaron el juicio político contra la Presidenta Dilma Rousseff, en alusión a la despedida coloquial en un contacto telefónico filtrado con el Ex Presidente Lula, su aliado y gran apoyo, cuando aceptó integrar el gabinete gubernamental. Una triste burla para una Presidenta que no ha logrado o sabido, sortear las dificultades que acumuló y que, en conjunto, amenazan seriamente su continuidad en el cargo. Los votos necesarios para autorizar un posible “impeachment” fueron largamente superados en una sesión turbulenta, y por momentos, grotesca. Cada Diputado votó y explicó su decisión (367 contra 137) aludiendo a las más variadas razones, algunas teatrales, familiares o incoherentes, a favor o en contra, pero determinantes para la Presidenta. A muchos de los votantes, a su vez, se les acusa de corrupción, a la que nadie aludió; inclusive al propio Presidente Eduardo Cunha que dirigió la sesión y que está en la mira del Supremo Tribunal Federal. El Vice-Presidente Michel Temer del Partido Movimiento Democrático Brasileño, que abandonó a Dilma y lo ha calificado de “traidor” y “conspirador”, resultaría quien asuma la presidencia. Un espectáculo que un país como Brasil, no se merece, pero que revela una polarización política extrema y una crisis evidente.
En una columna anterior, “Incertidumbre en Brasil” del 17 de marzo, señalaba sobre la posibilidad del “impeachment”, que “nada asegura que sus aliados sigan defendiéndola y permitan, por apoyo o abstención, materializarlo”. Así ha sucedido.
Corresponderá al Senado de 81 miembros, decidir por simple mayoría (41 votos), previo informe de una Comisión Especial de 21 senadores de representación proporcional. De aprobarse, la Presidenta podrá ser suspendida en su cargo hasta por 180 días, y asumiría el Vice-Presidente Temer, hasta el término del mandato actual el 1 de enero de 2019, lo que hábilmente ha manipulado y se ha vanagloriado de ello. Se dice que ya trabaja en sus nuevos Ministros, teniendo como base militantes de su propio partido.




