Inteligencia artificial en juicios
Inteligencia artificial en tribunales: la decisión es humana y la responsabilidad no se delega
El uso creciente de inteligencia artificial en el ámbito judicial plantea desafíos éticos y profesionales. La aparición de rastros de estas herramientas en una sentencia reabre el debate sobre la necesidad de verificar sus resultados, transparentar su utilización y fortalecer la capacitación de jueces y abogados, sin sustituir el criterio jurídico humano.

Que un fallo aparezca con rastros de un asistente genérico de inteligencia artificial confirma algo que los datos ya muestran: la IA es hoy una tecnología extendida en el mundo legal. A nivel global, el 44% de los operadores judiciales de 96 países ya usa estas herramientas en su trabajo (UNESCO, 2024). En Chile, una encuesta a jueces civiles muestra que uno de cada diez declara usarla en su labor jurisdiccional, mientras la mitad nunca ha recibido capacitación en tecnologías. Es una buena noticia para tribunales con una carga de trabajo cada vez mayor. Pero la IA no reemplaza al abogado, sea in-house, litigante o juez: hace más rápidas las tareas, y la responsabilidad por el criterio jurídico sigue siendo de la persona.
Lo que este caso pone en discusión no es la calidad de la decisión, sino el método. Copiar y pegar desde un asistente genérico, sin depurar ni verificar, es justamente lo que las reglas vigentes buscan evitar. El artículo 17 del Código de Ética Judicial de la Corte Suprema establece que la decisión es humana e indelegable y exige verificar de forma independiente cualquier resultado. La Guía de la Academia Judicial (https://ia.academiajudicial.cl/wp-content/uploads/2026/04/Guia_Basica_sobre_Inteligencia_Artificial_Generativa_para_el_ejercicio_de_Juezas_y_Jueces__2026.pdf) pide, además, transparentar el papel de la herramienta y no ingresar datos de las partes. La guía del Colegio de Abogados de julio de 2026 (https://colegioabogados.cl/guia-sobre-uso-de-sistemas-de-ia-por-abogados-julio-2026-002/) exige al abogado conservar el control sobre el contenido y la calidad de su trabajo. La lección es priorizar herramientas especializadas y, sobre todo, la formación. Más que dominar el software de moda, el abogado necesita criterio para saber qué delegar en la máquina y qué no.
Eduardo Ramírez
Ingeniero Civil Industrial y Ciencia de la Computación
Fundador de Trifolia
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