Opinión.
ChatGPT: una tecnología para el bien que también puede ser utilizada para el mal, por Lucia Do Nascimento.
Esta interfaz generadora, tal como se ha apuntado, no elabora únicamente estructuras gramaticales susceptibles de asemejarse al lenguaje humano en el hilo de una conversación, sino que, al no distinguir las intenciones espurias del usuario, también elabora, previa solicitud, textos creíbles para perpetrar engaños a través de la técnica phishing o códigos malware con los que ataca los sistemas de otros beneficiarios de Internet.

En una reciente publicación del medio español Confilegal se da a conocer el artículo ChatGPT: una tecnología para el bien que también puede ser utilizada para el mal, por Lucia Do Nascimento.
A estas alturas parece que no debiera quedar ya duda de que la inteligencia artificial (IA) ha llegado para quedarse. No son pocos los ejemplos de estas combinaciones algorítmicas que han sido desarrolladas en los últimos tiempos[1] -y acogidas cálidamente por el público- con funciones tan dispares como asistir mediante voz al usuario (piénsese en Alexa, el Asistente de Google, Siri o Cortana, entre otros), crear imágenes representando lo que éste describe a través de un texto (por ejemplo, MidJourney) e incluso ayudarle a obtener respuestas sencillas a consultas (los consabidos chatbots).
En lo que atañe a estos últimos, existe concretamente uno que ha adquirido gran popularidad como consecuencia de dos factores: su simplicidad, lo que lo hace especialmente accesible para todos los públicos, y su funcionalidad, ya que abarca un amplio abanico de materias y de respuestas adecuadas a ellas.
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