Perspectiva de género.
Tribunal argentino confirma compensación económica a mujer que ejerció un rol “tradicional” durante su matrimonio, en desmedro de su propio desarrollo personal.
Al haberse verificado en autos la existencia de un modelo familiar “tradicional”, basado en una relación construida sobre una distribución de roles de género, en función de la cual la mujer relegó sus potencialidades laborales en aras de un proyecto de vida en común junto a su cónyuge.

La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil (Argentina) acogió el recurso de apelación deducido por una mujer que solicitó una compensación económica tras concluir su matrimonio. Estimó que tuvo que afrontar un “modelo tradicional” familiar que perjudicó sus perspectivas de desarrollo personal y profesional.
La mujer contrajo matrimonio a los 20 años de edad con un contador que le solicitó abandonar su trabajo de vendedora para dedicarse íntegramente a las labores del hogar y al cuidado de los dos hijos en común, a lo cual ella accedió. Debido a estas obligaciones tuvo que postergar sus estudios, por lo que recién a los 40 años de edad pudo concluir la escuela secundaria. Durante las décadas que duró el matrimonio su marido obtuvo cuantiosas ganancias a raíz de su labor profesional.
Tras la disolución del vínculo marital, la mujer exigió a su ex marido el pago de una compensación económica, pues apenas podía solventar sus necesidades básicas. Adujo que, “(…) su calidad de vida descendió muchísimo producto de la separación, y que el demandado sigue gozando de un alto nivel de vida y disfrutando de bienes gananciales pero que él, intencionalmente, los puso a nombre de terceros o de sociedades para no dividirlos conforme manda la ley”.
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