Opinión.
Seguridad y salud en el trabajo con perspectiva de género, por Enrique Escobar Gómez.
En 2025, la seguridad y salud en el trabajo no puede entenderse sin perspectiva de género: las mujeres enfrentan mayores riesgos psicosociales, menor reconocimiento institucional y una profunda desigualdad estructural. Ignorar estas diferencias no solo perpetúa la inequidad, sino que afecta la eficiencia y sostenibilidad de los entornos laborales.

En pleno 2025, para generar un entorno de trabajo seguro y saludable es necesario integrar de forma explícita la perspectiva de género. De acuerdo con los datos entregados por la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO) en conjunto con el análisis de la Organización del Trabajo (OIT) y la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS), denotan de manera fehaciente que los hombres y las mujeres no se enfrentan a los mismos riesgos laborales, por lo cual es imperante que reciban distinto tratamiento en momento de prevención. Se podría decir, que la seguridad y la salud en el trabajo también tienen el prisma asociado al género, y la negación de esta realidad constituye un obstáculo tanto ético como estratégico para las organizaciones.
Según el estudio CEAL-SM/SUSESO 2024, denota que son las mujeres reportan niveles más altos de carga emocional, sobrecarga de trabajo, dificultades para equilibrar la vida personal y laboral, conflictos de rol y bajo compañerismo en comparación con los hombres. Dichos hallazgos, reflejan desigualdades estructurales profundamente arraigadas, donde la división sexual del trabajo y la sobrerrepresentación femenina en sectores de alta precariedad —como son salud, la educación y el cuidado de otros— incrementan su exposición a riesgos ergonómicos, emocionales y psicosociales.
De hecho, en Chile, las mujeres concentran el 66% de las enfermedades profesionales calificadas, mientras que los hombres representan el 34%, según datos del Informe Anual 2024 de SUSESO. Esta brecha es especialmente significativa en las patologías vinculadas a salud mental, que representaron el 72% de los diagnósticos de enfermedades profesionales durante el año 2024, reflejando no solo una mayor carga emocional, sino también una exposición sistemática a entornos laborales adversos que siguen sin ser adecuadamente reconocidos o abordados. (https://n9.cl/gtwlu)
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