Justicia con dos estándares
Dos caras de la moneda
Aunque se celebra la Reforma Procesal Penal como un avance hacia una justicia más transparente e imparcial, persisten profundas contradicciones en su aplicación. Mientras ciertos sectores acceden a sus beneficios, otros, como los condenados por delitos de lesa humanidad, siguen siendo juzgados bajo un sistema antiguo y carente de garantías, mostrando así las dos caras del poder judicial en Chile.

Siempre es así, la moneda tiene dos caras, pero me refiero, en esta ocasión, al poder judicial y a la administración de justicia en Chile.
Al igual que a usted, estimado lector, no me sorprendió en absoluto leer la reciente columna en que se expresa satisfacción por la reforma procesal penal que entró en vigencia a partir del año 2000 y que se supone ya el año 2005 se extendió a todo el territorio nacional y que, consecuentemente, debería regir para todos los que habitamos en nuestro país.
Los columnistas, una exministro de Justicia y un excoordinador nacional de ella, señalan que el esfuerzo (de llevarla a cabo) “es una manifestación de las bondades de una reforma sistémica”.
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