Reducir docencia a soporte
Formar personas o calibrar algoritmos
La reconversión laboral frente al avance de la inteligencia artificial puede ser necesaria, pero no debería traducirse en relegar a docentes y humanistas a funciones de soporte tecnológico. El verdadero desafío es incorporar su aporte ético, lingüístico y crítico en la construcción de un futuro donde la educación siga formando personas capaces de comprender, cuestionar y liderar el cambio.

Es tranquilizador saber que el futuro propuesto para los docentes y humanistas no era el mesón de atención, sino bautizarlos en inglés como Customer Success Managers de inteligencia artificial.
Por supuesto que la reconversión y el aprendizaje a lo largo de la vida son posibles y necesarios: cualquier profesor con años de aula sabrá calmar la frustración de un cliente corporativo con la misma paciencia con que explicaba a sus estudiantes.
Sin embargo, resulta paradójico que la respuesta del Estado ante la disrupción tecnológica no sea entender que la IA necesita, más que nunca, de la ética, el lenguaje y el pensamiento crítico de las humanidades; ni recordar que las bases cognitivas y emocionales del ser humano se forjan en las aulas de la primera infancia, no frente al tablero de un software.
Reducir la vocación formadora a soporte técnico de algoritmos ajenos no es modernización: es renunciar a preparar a las personas para liderar ese futuro.
Cristóbal Hollstein
Director de Educación Continua
Universidad UNIACC




