Riesgos psicosociales laborales
Factores psicosociales, enfermedad profesional por salud mental y gestión de riesgos legales
La gestión de los riesgos psicosociales en Chile continúa siendo una deuda pendiente, tanto en el plano jurídico como en el de la salud ocupacional. La ausencia de políticas preventivas eficaces expone a las y los trabajadores al desarrollo de enfermedades profesionales de salud mental con efectos permanentes en su bienestar, y al mismo tiempo deja a las organizaciones frente a crecientes demandas laborales que incluyen indemnizaciones por daño moral. En este escenario, la evidencia clínica, la normativa reciente y la jurisprudencia coinciden en destacar la urgencia de abordar estos riesgos de

En nuestro país, la protección frente a los riesgos psicosociales constituye una deuda pendiente tanto en el plano jurídico como en el de la salud ocupacional. La evidencia científica y clínica demuestra que, cuando no se adoptan medidas eficaces para prevenir situaciones de acoso, hostigamiento o ambientes laborales tóxicos, las y los trabajadores pueden desarrollar enfermedades profesionales de carácter psicológico con consecuencias permanentes en su salud y calidad de vida. Estas patologías abarcan cuadros depresivos, ansiedad crónica, trastornos del sueño, alteraciones de la memoria e irritabilidad, todas ellas asociadas a un detrimento sostenido del bienestar integral.
Este problema no se limita a la esfera individual. El incumplimiento del deber de protección consagrado en la legislación laboral expone directamente a las organizaciones a graves riesgos judiciales. En la práctica, esto se traduce en demandas por enfermedad profesional que, de acreditarse, obligan a indemnizar no sólo el daño emergente y el lucro cesante, sino también el daño moral. Este último, entendido como el sufrimiento, la angustia y las secuelas psíquicas ocasionadas, configura un pasivo económico y reputacional que puede afectar la sostenibilidad institucional.
Datos recientes de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) son elocuentes: entre enero de 2023 y agosto de 2024 se registraron 16.293 casos de enfermedades de origen laboral vinculadas a factores psicosociales. De estos, la hostilidad de la jefatura representó el 37%, seguida por la sobrecarga laboral (23%) y la disfuncionalidad de la jefatura (14%). Otros factores relevantes fueron la hostilidad de pares (7%), las condiciones organizacionales estresantes (6%), el asedio sexual (3%), la violencia o acoso desde usuarios (3%), la ambigüedad o conflicto de roles (3%) y la ausencia de descansos (3%). Incluso elementos como el trabajo emocionalmente comprometido (1%) o la subcarga (2%) aparecen como agentes de riesgo documentados.
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