Diario Constitucional

Educación y convivencia escolar

Flavio Castro: Seguridad escolar y tecnología en Chile, desafíos actuales y propuestas desde la dirección educativa

El director del Liceo Santa Clara de Los Andes analiza el impacto de la violencia, la salud mental y la inclusión en las escuelas, y plantea la necesidad de fortalecer la prevención, el trabajo con las familias y el apoyo multidisciplinario para mejorar el bienestar estudiantil.

Por Valentina Ignacia Pérez Moraga·10 de abril de 2026·11 min de lectura
Flavio Castro: Seguridad escolar y tecnología en Chile, desafíos actuales y propuestas desde la dirección educativa
Referencial

Por Valentina Ignacia Pérez Moraga

La seguridad y la convivencia escolar se han instalado como temas prioritarios en el debate educativo, especialmente tras el aumento de episodios de violencia y el impacto que dejó la pandemia en la salud mental de niños, niñas y adolescentes. A ello se suman nuevos desafíos vinculados a la inclusión educativa, el trabajo en aulas cada vez más diversas y la incorporación de tecnologías en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

En este contexto, las comunidades educativas enfrentan un escenario complejo que exige respuestas integrales, donde convergen factores pedagógicos, sociales y familiares. ¿Cómo abordar la seguridad escolar sin descuidar la formación integral de los estudiantes? ¿Qué rol cumplen los distintos actores en este desafío?

Para profundizar en estas materias, conversamos con el director Flavio Castro Álvarez, Licenciado en Educación de la Universidad Viña del Mar, Magíster en Gestión y Dirección Educativa. Cuenta con diez años de experiencia en el ámbito educativo, trayectoria que ha desarrollado tanto en la docencia de aula como en funciones de liderazgo pedagógico, desempeñándose como coordinador pedagógico y jefe de la Unidad Técnico Pedagógica. Actualmente, ejerce como director del Liceo Santa Clara de Los Andes, región de Valparaíso, quien analiza el estado actual del sistema, sus principales tensiones y las posibles líneas de acción para fortalecer la convivencia y el bienestar en las escuelas.

1. En el último tiempo se han registrado diversos episodios de violencia y problemas de seguridad en establecimientos educacionales, generando preocupación en las comunidades escolares y en la opinión pública. Desde su experiencia como director, ¿cómo evalúa la situación actual de la seguridad escolar en Chile y qué factores explican este escenario?

La violencia en el ámbito educativo es una realidad que interpela profundamente el sentido formativo de la escuela, desafiándonos a construir espacios donde prime el respeto, el diálogo y la sana convivencia. Desde esta perspectiva, la prevención de estos hechos constituye una acción fundamental, ya que permite anticiparse y actuar antes de que las situaciones escalen.

En este sentido, resulta necesario intervenir de manera intencionada con todos los actores de la comunidad educativa, incluyendo estudiantes, padres y apoderados, docentes, asistentes de la educación y equipos directivos, promoviendo habilidades socioemocionales, normas claras y una cultura de buen trato.

Del mismo modo, resulta clave fortalecer el trabajo conjunto con las familias, otorgándoles un rol más activo y corresponsable en la formación de niños, niñas y jóvenes. Solo a través de una alianza sólida entre escuela y hogar es posible generar entornos protectores que favorezcan el desarrollo integral y prevengan la violencia, transformando la convivencia escolar en una verdadera oportunidad de aprendizaje y crecimiento para toda la comunidad educativa.

2. Tras la pandemia, distintos estudios han evidenciado un deterioro en la convivencia escolar y un aumento de problemas de salud mental en niños, niñas y adolescentes. ¿Qué impacto han tenido estos fenómenos en la convivencia escolar y en el funcionamiento cotidiano de los establecimientos?

La convivencia escolar en el escenario postpandemia se encuentra profundamente condicionada por la salud mental de los estudiantes. En este contexto, se ha observado un aumento de dificultades socioemocionales, como ansiedad, desregulación emocional y problemas de convivencia, lo que ha impactado directamente en el clima educativo y en el funcionamiento cotidiano de los establecimientos.

Asimismo, el periodo de educación a distancia generó brechas no solo en los aprendizajes académicos, sino también en el desarrollo de habilidades sociales, tales como la resolución de conflictos, la tolerancia a la frustración y el trabajo colaborativo. Estas dificultades se han reflejado en mayores niveles de conflictividad, dificultades de adaptación a normas y aumento del ausentismo escolar.

En este sentido, las respuestas educativas más efectivas no deben ser únicamente punitivas, sino también preventivas, formativas y comunitarias, promoviendo el acompañamiento socioemocional e involucrando a toda la comunidad educativa, especialmente a las familias, con el fin de fortalecer la convivencia escolar desde una mirada integral.

3. Considerando el incremento de dificultades socioemocionales en los estudiantes, ¿qué estrategias se están implementando para fortalecer la salud mental dentro de las comunidades educativas?

Para fortalecer la salud mental en las comunidades educativas, se han implementado diversas estrategias. En primer lugar, se ha promovido el apoyo socioemocional sistemático, incorporando programas de educación emocional y contención dentro de la jornada escolar.

Asimismo, se han fortalecido los equipos multidisciplinarios, integrando psicólogos y otros profesionales que brindan acompañamiento tanto a estudiantes como a sus familias. A ello se suma la capacitación docente, enfocada en la detección temprana de problemas de salud mental y en el manejo del aula desde un enfoque formativo.

Del mismo modo, se ha impulsado el fortalecimiento de la convivencia escolar, promoviendo la resolución pacífica de conflictos y el buen trato. Finalmente, se ha reforzado el trabajo colaborativo con las familias, reconociendo su rol clave en el bienestar integral de los estudiantes.

4. La educación especial o diferencial ha adquirido mayor relevancia en los últimos años, en un contexto de mayor inclusión y aumento de estudiantes con necesidades educativas especiales. ¿Cómo se están adaptando los establecimientos para responder de manera efectiva a esta diversidad?

Nuestro establecimiento se está adaptando a la creciente diversidad del estudiantado mediante estrategias centradas en la inclusión, el trabajo colaborativo y el fortalecimiento de capacidades internas.

En primer lugar, se ha puesto énfasis en el fortalecimiento de los equipos multidisciplinarios, incorporando y potenciando el rol de educadores diferenciales, psicólogos y otros profesionales de apoyo. Esto permite abordar de manera integral las necesidades educativas, socioemocionales y conductuales de los estudiantes.

Asimismo, se ha promovido la co-docencia como una práctica clave dentro del aula, donde el docente de asignatura y el educador diferencial trabajan de manera conjunta en la planificación, implementación y evaluación de las clases. Esto favorece la diversificación de estrategias pedagógicas y una mejor atención a los distintos ritmos y estilos de aprendizaje.

Otro aspecto fundamental es el impulso del trabajo colaborativo entre docentes y equipos de apoyo, generando espacios sistemáticos de reflexión pedagógica, análisis de casos y diseño de estrategias inclusivas que beneficien a todos los estudiantes.

Paralelamente, se busca la creación de ambientes inclusivos, promoviendo el respeto, la valoración de la diversidad y el sentido de pertenencia dentro de la comunidad educativa. Estas acciones se complementan con instancias de concientización dirigidas a estudiantes y sus familias, fortaleciendo la empatía y la convivencia escolar positiva.

En conjunto, estas medidas permiten avanzar hacia una educación más equitativa, donde todos los estudiantes tengan oportunidades reales de aprendizaje y desarrollo integral.

5. La inclusión educativa plantea importantes desafíos pedagógicos y organizacionales para los docentes, especialmente en aulas cada vez más diversas. Desde su perspectiva, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrentan los profesores y qué apoyos resultan necesarios para fortalecer su labor?

Los docentes enfrentan diversos desafíos al trabajar con estudiantes con necesidades educativas especiales, destacando especialmente la sobrecarga administrativa y la necesidad de formación continua.

Por una parte, la alta demanda de tareas administrativas, tales como la elaboración de informes, adecuaciones curriculares, registros y seguimiento individual, reduce el tiempo disponible para la planificación pedagógica y la atención directa a los estudiantes. Esta situación puede generar desgaste profesional y dificultar la implementación efectiva de estrategias inclusivas.

Por otra parte, muchos docentes reconocen la necesidad de capacitarse constantemente para responder a la diversidad del estudiantado. Esto implica desarrollar competencias en metodologías inclusivas, diversificación de la enseñanza, manejo conductual y apoyo socioemocional.

Para fortalecer su labor, se hace necesario disminuir la carga administrativa, optimizar procesos, ofrecer capacitaciones prácticas y contextualizadas, generar espacios de trabajo colaborativo y co-docencia, y brindar acompañamiento desde equipos multidisciplinarios que permitan una intervención integral.

6. La seguridad y la convivencia escolar no dependen únicamente de la gestión interna de los establecimientos, sino también del entorno familiar y social. ¿Qué rol cumplen las familias en la prevención de conflictos y en el fortalecimiento de la seguridad escolar?

Las familias cumplen un rol fundamental en la prevención de conflictos y en el fortalecimiento de la seguridad escolar, ya que constituyen el primer espacio de formación en valores, hábitos de convivencia y establecimiento de límites claros. Es en el hogar donde se desarrollan aspectos clave como el respeto, la empatía, la responsabilidad y la autorregulación.

Cuando las familias asumen un rol activo, coherente y comprometido, se facilita significativamente la labor formativa de los establecimientos educacionales. Por el contrario, cuando estos elementos no están presentes, el trabajo del colegio se ve limitado. Difícilmente puede influir de manera más profunda que el entorno familiar en la formación valórica de los estudiantes.

En este sentido, la prevención de conflictos requiere una alianza efectiva entre familia y escuela, basada en la comunicación, el apoyo mutuo y la corresponsabilidad. Las familias deben reforzar en el hogar las normas de convivencia, apoyar las medidas formativas y participar activamente en instancias educativas.

7. El uso de tecnologías en educación ha crecido significativamente en los últimos años. ¿Cómo se puede integrar la tecnología en el aula de manera efectiva, sin afectar la convivencia escolar ni profundizar brechas entre los estudiantes?

La integración efectiva de la tecnología en el aula requiere un enfoque equilibrado y planificado, que permita potenciar los aprendizajes sin afectar la convivencia escolar ni profundizar las brechas entre los estudiantes. En este sentido, la tecnología debe entenderse como una herramienta pedagógica al servicio del aprendizaje y no como un fin en sí mismo.

En primer lugar, es fundamental facilitar los recursos para una adecuada dotación tecnológica, asegurando el acceso equitativo a dispositivos, conectividad y plataformas digitales para todos los estudiantes. De esta manera, se evita la generación de desigualdades y se garantiza que la tecnología funcione como un elemento de inclusión y no de exclusión dentro del sistema educativo.

Asimismo, resulta clave la capacitación docente, orientada no solo al uso técnico de las herramientas digitales, sino también a su integración pedagógica de manera significativa. Los docentes deben contar con estrategias claras que les permitan utilizar la tecnología de forma intencionada, promoviendo la participación activa de los estudiantes, el trabajo colaborativo y el desarrollo de habilidades como el pensamiento crítico y la resolución de problemas.

Por otra parte, se requiere impulsar la innovación en las prácticas pedagógicas, incorporando la tecnología como un medio para diversificar la enseñanza, atender distintos estilos de aprendizaje y fortalecer habilidades del siglo XXI, tales como la creatividad, la autonomía y la alfabetización digital. Esto implica diseñar experiencias de aprendizaje donde la tecnología tenga un propósito claro y contribuya efectivamente al proceso educativo.

Además, es importante establecer normas claras de uso responsable de los dispositivos tecnológicos dentro del aula, promoviendo una cultura de respeto y autocuidado. En este sentido, la formación en ciudadanía digital resulta fundamental para prevenir situaciones como el ciberacoso, el uso inadecuado de redes sociales o la distracción excesiva durante la jornada escolar.

Finalmente, la integración tecnológica debe ir acompañada de una planificación institucional que considere el acompañamiento docente, la evaluación del impacto en los aprendizajes y la participación de toda la comunidad educativa. De este modo, la tecnología puede transformarse en una herramienta que fortalezca tanto la convivencia escolar como el desarrollo integral de los estudiantes.

8. Finalmente, considerando los desafíos en seguridad, convivencia, inclusión y uso de tecnologías, ¿cuáles deberían ser las principales líneas de acción para abordar estas problemáticas de forma integral en el sistema educativo chileno?

Para enfrentar de manera integral estas problemáticas en el sistema educativo chileno, resulta necesario avanzar en líneas de acción estructurales, articuladas y sostenidas en el tiempo, que permitan responder de manera efectiva a los desafíos actuales en materia de seguridad, convivencia escolar, inclusión educativa y uso de tecnologías.

En primer lugar, se requiere una mejor distribución y utilización de los recursos, asegurando que estos lleguen de manera oportuna y pertinente a los establecimientos educacionales, priorizando aquellos con mayores niveles de vulnerabilidad. Una gestión eficiente de los recursos permite fortalecer los apoyos institucionales, mejorar la infraestructura, ampliar los equipos profesionales y disponer de herramientas pedagógicas adecuadas para atender la diversidad del estudiantado.

En segundo lugar, resulta clave impulsar una capacitación docente continua y pertinente, centrada en estrategias de enseñanza inclusiva, manejo de aula, salud socioemocional y uso pedagógico de la tecnología. Esta formación debe responder a las necesidades reales del contexto escolar y promover el desarrollo de competencias profesionales que permitan enfrentar los desafíos actuales del sistema educativo. Asimismo, esta medida debe ir acompañada de un fortalecimiento de la carrera docente, que reconozca el desarrollo profesional, entregue condiciones laborales adecuadas y valore el rol del profesor en contextos educativos cada vez más complejos.

Por otra parte, se hace necesario establecer políticas claras de convivencia escolar, que contemplen protocolos definidos, medidas preventivas y también sanciones formativas y ejemplificadoras, promoviendo una cultura de respeto y responsabilidad dentro de las comunidades educativas. En este sentido, resulta fundamental que las familias asuman un rol activo y corresponsable frente a situaciones de conflicto o vulneración de normas, fortaleciendo la alianza entre escuela y hogar.

Asimismo, es importante fortalecer los equipos multidisciplinarios dentro de los establecimientos educacionales, incorporando profesionales que permitan abordar de manera integral las necesidades académicas, socioemocionales y conductuales de los estudiantes. Esto contribuye a generar ambientes escolares más seguros, inclusivos y propicios para el aprendizaje.

Finalmente, todas estas acciones deben articularse bajo una mirada sistémica, promoviendo el trabajo conjunto entre escuelas, familias, sostenedores y el Estado. Solo a través de una coordinación efectiva entre los distintos actores del sistema educativo será posible avanzar hacia una educación más equitativa, inclusiva y con mejores condiciones para el aprendizaje, la convivencia escolar y el desarrollo integral de los estudiantes.

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