Participación ciudadana en proceso
La participación ciudadana “no institucional” como clave del nuevo proceso constituyente.
Creemos que la voz de la ciudadanía sea en su singularidad, en el grupo familiar o en forma de asociaciones y grupos, es fundamental durante la redacción del texto constitucional, siendo deber de los ciudadanos interesarse por las discusiones que se están dando dentro de los palacios donde se reúnen los Consejeros Constitucionales y utilizar las herramientas, tradicionales y modernas, para mostrar su conformidad y en especial su disconformidad con el texto que se vaya redactando

A lo largo del desarrollo de toda la discusión en torno a la necesidad de una nueva Constitución para el país, la participación ciudadanaha sido uno de los ejes de disputa más bullados en torno a esta temática. La problemática se planteó con una narrativa que identificaba a la clase política tradicional y a la academia jurídica decimonónica, como sectores corrompidos por sus intereses o posturas ideológicas. Por lo cual era necesario desarrollar mecanismos y elementos suficientes para la redacción de una Constitución que se acercara lo más posible a la perspectiva del ciudadano de a pie.
El proceso constituyente llevado a cabo por la Convención Constitucional optó por una vía institucionalizada que parecía hacerse cargo de lleno con una solución plausible sobre este problema. Creó una plataforma online de participación en donde los ciudadanos, sin distinción pudieran realizar propuestas a la Nueva Carta Fundamental, estableciendo cuales eran los fundamentos que hacían plausible su propuesta e incluso materializar con el texto que querían escriturar aquella, lo cual nos dio como resultado miles de propuestas provenientes de la ciudadanía las cuales distaban mucho entre ellas en términos de calidad y fundamentación. Así si bien, existió un cuerpo de personas que realizaron el filtro de las ideas que se propusieron, sin exponer al público aquellas que claramente no tenían sentido alguno, aun así, prosperaron ideas de pobre fundamentación y que muchas veces no tenían relación alguna con el texto que concierne a una Constitución. Aquel experimento por más fascinante que sonara y se viera (y en el cual el suscrito participó con 3 propuestas ciudadanas), a mi parecer tuvo falencias que lo transformaron en un *saludo a la bandera,*bonito y con buenas intenciones, pero aun peor, creo falencias dentro del proceso constituyente en general, creando una falsa sensación de conformidad en la ciudadanía en torno a lo que a participación popular se refiere.
La primera falencia que tenía esta plataforma de participación popular fue el débil filtro de aceptación de propuestas que hubo. Si bien, se decidió proteger de forma amplia la libertad de expresión de los ciudadanos y dar voz a personas de diversos entornos sociopolíticos y con múltiples especialidades y profesiones, un simple barrido por las propuestas de esta plataforma daba cuenta de textos en donde no se proponía como tal un articulado o que proponían un cambio constitucional fuerte en el sistema político chileno, sin una justificación completa y suficiente. En segundo lugar, y relacionado con la falencia anterior, la plataforma creo un nicho de ideas que priorizaron la cantidad a la calidad, haciendo difícil que los ciudadanos que participaron dentro de la plataforma realizando votaciones, pudieran acceder al contraste de propuestas concretas y al debate de ideas para la Nueva Constitución, dificultando a las personas el poder encontrar propuestas con las que sentirse identificados o el poder navegar por propuestas que realmente los convencieran de ideas plausibles para un nuevo texto constitucional. En tercer lugar, aun queriendo evitar que grupos de poder infirieran en las propuestas constitucionales y apuntando por una participación masiva en el proceso, finalmente el diseño del sistema dio preponderancia a grupos activistas y políticos que se organizaron para votar de forma masiva e hicieron campaña entre sus pares para reunir los votos necesarios, más que a buenas propuestas realizadas por parte de los ciudadanos como individuos, dando incluso cabida a proposiciones que se hicieron virales por la osadía de la propuesto más que por su contenido, como fue el caso de una propuesta que alcanzó 15.000 firmas que proponía la encarcelación del entonces Presidente Sebastián Piñera, como contenido de la Carta Fundamental.





