Opinión.
Escriben: «La corrupción y la construcción del Orden Político en la decadencia de la Modernidad».
Según el Banco Mundial, la corrupción es el principal factor que impide el desarrollo económico de los países pobres.

Recientemente, el autor argentino Manuel Grosso publicó un análisis sobre la corrupción como un fenómeno propio del orden político moderno y explora sus características como componente estructural de la conformación de dicho orden; la forma cómo evoluciona y se adapta, particularmente en los Estados periféricos de la Modernidad en la actualidad y su impacto en la pobreza y la desigualdad en estas regiones, teniendo como telón de fondo la globalización.
En el documento, se efectúa una aproximación al hecho de que enormes volúmenes de recursos públicos vayan a parar a los bolsillos de los corruptos impide la satisfacción básica de las necesidades de la población más pobre y vulnerable, agudiza la desigualdad social, hace ineficiente e inoperante al Estado, multiplica exponencialmente los niveles de conflicto social y fomenta la cultura de la anomia en todos los estratos de la vida social de esos países.
Luego, el autor realiza un análisis histórico – conceptual señalando que la corrupción es un fenómeno propio de los Estados modernos y un paso que todos ellos dieron dentro de su proceso de modernización, a medida en que se va produciendo una separación clara y tajante entre las esferas de lo público y lo privado. Agrega que, en los Estados absolutistas o patrimonialistas, donde se entendía que el monarca era propietario absoluto del territorio y las personas sobre las que ejercía su domino, no podría haber corrupción por cuanto uno no puede apropiarse indebidamente de lo que ya le pertenece y si paga favores políticos, militares o eclesiásticos con cargos, prebendas o rentas, solo está disponiendo de lo que es suyo como a bien tiene. Solo cuando emerge en las sociedades renacentistas de las repúblicas italianas la idea de que el monarca es una especie de administrador de los bienes de todos y que el ejercicio de su poder es más un mandato para que realice el bien común que un derecho en sí mismo, es que aparece la idea de una res-publica y con ello la posibilidad de unos malos manejos, administración deshonesta o aprovechamiento inapropiado por parte del gobernante, de algo que le pertenece a todos y que debe ser administrado con transparencia.
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