Artículos de Opinión

La ayuda humanitaria amenaza a Maduro.

Lugares de acopio de abastecimientos, alimentos, medicinas y otros insumos de urgente necesidad, que la población hoy no dispone de manera dramática, podrían alterarlo todo.

Podría ser la fórmula más efectiva para poner término al régimen que agobia a Venezuela. Sin acción militar, ni disparos, ni tanques, ni invasiones ilegales de países extranjeros; que es de esperar no se produzcan ni se provoquen. Ninguna violación de las normas internacionales, tampoco de la práctica en las relaciones interestatales. Al contrario, una importante ayuda en lo que precisamente los venezolanos carecen, puesta a su disposición en puntos de la frontera con algunos vecinos. Lugares de acopio de abastecimientos, alimentos, medicinas y otros insumos de urgente necesidad, que la población hoy no dispone de manera dramática, podrían alterarlo todo. Motivos que han justificado tantas veces ayudas similares a distintos países, por situaciones de catástrofes naturales; o que normalmente, los propios afectados solicitan en busca de la solidaridad y auxilio de los demás. Esta vez, hay otro tipo de emergencia en Venezuela, no menos grave y urgente, aunque su origen no está en la acción de la naturaleza, sino de sus propios gobernantes.
De nada sirve el que el régimen la califique de intervencionismo, o de “acto de mendicidad” inaceptable que no ha pedido, o que niegue el estado de necesidad aguda que impera en buena parte de la ciudadanía. Aquella que no pertenece a la cúpula gobernante, civil o militar, sin las privaciones de la gran mayoría. La situación objetiva del país, la requiere, y desde hace mucho tiempo. El negarla, sólo confirma que los que detentan el poder, nada harán para remediarla o aliviarla, ni ahora ni después, porque sólo les interesa mantenerlo a cualquier costo. Sólo evidencian debilidad, aunque la contradigan con consignas fracasadas y retórica vacía de contenido.
Ya es tarde para evitar que, inexorablemente, hasta quienes creyeron y apoyaron el proyecto chavista, encuentren en él un motivo valedero de seguir sosteniéndolo, en desmedro de la generalidad de la población. Por sobre las necesidades reales que sufren, hay todo un efecto adicional que podría obtenerse, que justamente la ayuda humanitaria representa. Son los propios venezolanos, no integrantes del poder, quienes están llamados a darse cuenta que, por sobre la represión y control impuesto por el sistema, todavía tienen la capacidad de paliar sus múltiples carencias y penurias, desafiando la dictadura y acudiendo a la ayuda puesta a su disposición al lado de sus fronteras, y actuar en consecuencia, buscándola. Este mensaje está también dirigido a las Fuerzas Armadas e integrantes de la Guardia Nacional, en las que se apoya Maduro. Ha sucedido en el pasado en menor escala y puede suceder otra vez. Un pueblo con hambre es muy difícil de contener por la fuerza.
Por cierto existen riesgos muy altos de que el régimen intente sofocarlo todo, cerrando cualquier acceso, militarizando el país, apresando sus opositores, disolviendo la verdadera Asamblea Nacional, y actuando directamente contra su Líder y Presidente Encargado, Juan Guaidó, y en su desesperación, asumiendo el control efectivo total. Sería un detonante de proporciones imposible de medir por ahora, que podría derivar en un enfrentamiento civil, por desgracia, violento. Hay ejemplos en los antiguos países socialistas europeos en que tales represiones generalizadas han sucedido en el pasado, a veces, con la ayuda de los tanques extranjeros.
Igualmente, en ocasiones se han buscado y fabricado incidentes fronterizos armados, a objeto de aunar la ciudadanía en un diferendo externo, y justificar el control militar interno. No son sólo hipótesis teóricas, también han ocurrido anteriormente. De ahí que la prudencia aseverada por Gobierno Encargado, sin revanchismos ni venganzas, con amnistía reparadora, y un cronograma preciso de elecciones verdaderamente democráticas, a la brevedad, con miras a la que será la tarea más necesaria a futuro, la recuperación económica, resultan alentadoras.
No obstante, todavía la situación no presenta cambios significativos en el plano interno, con excepción de las multitudinarias manifestaciones opositoras, a las que se convoca otras de partidarios. No hay ninguna voluntad seria de negociar el poder, o abrirse a un período de transición. Todo indica que existe una enorme preocupación de Maduro, pues ha multiplicado sus arengas estridentes, principalmente en los cuarteles. A menos que su incapacidad no le permita darse cuenta del alcance de la situación, y crea en sus propias versiones de prosperidad y normalidad, controlando el aparato del Estado, los mandos militares y de la Guardia Nacional. Los escasos ejemplos de sublevados, son excepcionales, significativos, pero no generalizados, y han sido reprimidos con dureza extrema. Esta realidad subsiste y no caben ilusiones de que cambiará a la brevedad.
En lo exterior, aumentan los apoyos al régimen de Guaidó, que sin embargo, tienen divididos a los países, en nuestra Región, en Europa, y entre las Grandes Potencias. Se buscan alternativas y Grupos de Contacto, donde también se han evidenciado serias diferencias, como en las recientes reuniones de Montevideo que Maduro apoyó. Busca al Papa, que no tuvo éxito en el pasado no lejano, y que hoy duda y extrema su prudencia, sin acciones efectivas que se conozcan. Igualmente inefectivos se muestran los Organismos Internacionales y sus principales responsables, que largamente han sostenido al chavismo y ahora parecen desorientados ante la crisis. A mayor división exterior, más tiempo gana Maduro. Si como se afirma, los grandes ideólogos venezolanos de su régimen son los cubanos, los más de sesenta años del castrismo, dan un ejemplo claro de que se podría intentar reproducirlo en Venezuela.
Sin embargo, pese a todos estos inconvenientes y desafíos, la iniciativa actual de la ayuda humanitaria, impecable en su justificación, y con alcances mucho mayores que el sólo abastecimiento de una población desesperada, podría ser más efectiva, y realmente marcar la más seria amenaza actual para Maduro. Por algo se empeña en impedirla. (Santiago, 11 febrero 2018)

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