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Programa Asia Pacífico.

Sobre «Australia y su iniciativa regional para la conservación de áreas marinas en el Pacífico».

La necesidad de combatir este problema desde una perspectiva regional más que local, llevó a que el Gobierno australiano a través de su Departamento de Ambiente y Energía, impulse el programa Mejora de la Gobernanza en el Océano Pacífico.

1 de agosto de 2018

En una reciente publicación de la Biblioteca del Congreso Nacional se da a conocer el artículo “Australia y su iniciativa regional para la conservación de áreas marinas en el Pacífico”.
Se sostiene que debido a la diversidad de especies marinas que transitan por los mares del país oceánico y a la cantidad de microplásticos que deambulan por los ecosistemas submarinos, el Gobierno australiano ha puesto sus esfuerzos en llevar a cabo acciones con otros países de la región, pues las iniciativas locales son consideradas poco efectivas.
El compromiso regional de conservación marina de Australia responde al Objetivo de Desarrollo Sostenible 14.5 de conservar para el año 2020 al menos el 10 por ciento de las zonas costeras y marinas, que estén en conformidad con las leyes y el derecho internacional, pero también sobre la base del conocimiento científico.

Fuente de vida más que un recurso

La BCN señala que por lo general son percibidos como una fuente de bienes económicamente rentables, no obstante, los océanos juegan un rol clave en el desarrollo de países y regiones, no solo por ser el espacio donde transitan fluidamente personas y mercancías, también porque ahí se encuentra buena parte de los recursos que contribuyen al desarrollo sostenible como la erradicación de la pobreza, la seguridad alimentaria y medios de trabajo digno para las personas, ya sea en la misma pesca o en el turismo.
Sin embargo, continúa, los océanos son los ecosistemas más propensos a la contaminación, las industrias extractivas en pesca e hidrocarburos han dejado su huella en el mar, principalmente en el océano Pacífico, pero también la basura generada por los humanos forma una gran mancha que resalta en la visión espacial del planeta y que crece día a día. De esto hay evidencia científica, demostrada en un estudio publicado en marzo de 2018 por L. Lebreton en la Revista Nature, donde sostiene que solo en el Pacífico exisitirían 79 mil toneladas de plástico flotando, en un área de 1,6 milllones de kilómetros cuadrados.
El estudio afirma que además de esta compilación de desechos existe una cantidad mayor de microplásticos -un 8 por ciento del total de la masa marina del Pacífico- que estarían interactuando nocivamente con especies animales y vegetales en el fondo marino. En un informe de Greenpeace sobre datos comparativos de plásticos en los océanos, señala que el período de degradación de los plásticos varía de acuerdo a la radiación UV, por lo que los fragmentos grandes tienden a romperse en trozos más pequeños, lo que lo hace un proceso más lento que en la tierra.
Esta alarmante realidad, asegura el texto, se ve concentrada en los Territorios del Norte de Australia, donde habitan seis de los siete tipos de tortuga marina existentes, además de miles de especies que transitan por ahí gracias a las corrientes marinas. En un artículo de C. Wilcox sobre los efectos de las redes fantasmas en dicha región, llamadas así a las redes para la pesca de arrastre abandonadas, demuestra que luego de un muestreo durante un año en la costa norte del país oceánico se encontraron casi nueve mil redes, que capturaron entre 4 y 14 mil tortugas. En su conclusión, alude a que las redes fantasmas continúan su proceso de acumulación, lo que resulta una amenaza transfronteriza para la biodiversidad en toda la región.

Australia y el fortalecimiento de la Gobernanza del Océano Pacífico

Las aguas territoriales de Australia conservan una gran cantidad de especies, según el Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas, la variedad de climas y presencia de corrientes hacen que el país oceánico tenga una de las costas con mayor biodiversidad en el planeta. Se estima que en su ambiente marino hay más de 4 mil especies distintas de peces y cientos de miles de invertebrados, plantas y microorganismos. Esto hace que el Ministerio de Medioambiente australiano administre ocho áreas protegidas, que van desde la costa que cubre todo el continente, hasta las islas en el norte, la isla Macquarie y tres áreas en la zona Antártica.
Sin embargo, indica la BCN, la necesidad de combatir este problema desde una perspectiva regional más que local, llevó a que el Gobierno australiano a través de su Departamento de Ambiente y Energía, impulse el programa Mejora de la Gobernanza en el Océano Pacífico (Epog por sus siglas en inglés) cuyo objetivo es que los países insulares del Pacífico gestionen eficientemente sus recursos marinos y pesqueros. Para ello, desde el año 2010 ha invertido 5,9 millones de dólares que potencian la Oficina del Comisionado del océano Pacífico, orientado a asesorar y brindar apoyo técnico a los gobiernos y formar la Alianza del océano Pacífico, que reúne a actores multisectoriales para trabajar en conjunto por una gestión sostenible del recurso.
Tales instituciones cuentan con el apoyo de Csiro Australia, que mediante la gestión de datos de planificación espacial marina aporta a las iniciativas regionales que tiendan a proteger los recursos económicos, culturales y ambientales. Más aún, la iniciativa de mejora de la gobernanza regional considera en sus prioridades la utilización del conocimiento científico obtenido en la región para fomentar la implementación del ODS 14, orientado a conservar y utilizar de formas ostenible los océanos y recursos marinos.
Por si fuera poco, añade el texto, en consideración de la importancia de reunir a todos los actores vinculados con los océanos, esta iniciativa reúne a instituciones públicas, privadas y académicas en el apoyo de las acciones. Es por ello que además del Departamento de Ambiente y Energía y Sciro, se suma la organización Geoscience Australia, el procurador general, la Universidad de Sydney, GRID Arendal y las agencias regionales Secretaría del Foro de las Islas del Pacífico (PIFS), la Secretaría de la Comunidad del Pacífico (SPC) y la Secretaría del Programa Ambiental Regional del Pacífico (Sprep).
Con ello, destaca la BCN, no solo se demuestra que el país oceánico impulsa políticas de conservación dentro de su territorio, sino que en conjunto con todos los actores vinculados al mar llevan adelante iniciativas regionales que permitan emprender acciones con alcance global y en sintonía con la Agenda 2030.

Protección de las áreas marinas en la realidad chilena

Luego se expone un análisis sobre la situación de las áreas marinas protegidas en nuestro país que realizó Máximo Frangopulos, investigador y académico de la Universidad de Magallanes, e investigador asociado del Centro Fondap IDEAL, para quien el Estado chileno ha avanzado en este ámbito, sin embargo considera necesario que se tomen en cuenta las señales que emite el planeta en el cuidado de las especies marinas. “Desde el año pasado se crearon dos nuevos parques, que suman más de un millón de kilómetros cuadrados de áreas protegidas en Chile, por lo que somos el quinto país en el mundo. Pienso que estas son buenas señales, porque protegen la biodiversidad y apuntan por un desarrollo sustentable de los mismos, principalmente en la pesca, ya que la sobrepesca puede atentar a la conservación”, señaló.
Sin embargo, apuntó a que se debe poner atención en las actividades extractivas que se realizan en la pesca, ya sea industrial como artesanal. “Hemos sabido que en las últimas semanas se han decomisado toneladas de centolla en Magallanes que estaban bajo talla, había hembras y algunas fueron faenadas, lo que es ilegal. Con este tipo de malas prácticas, en efecto se amenazan los ecosistemas, sin embargo pienso que es necesario educar sobre la importancia de preservar las especies”, arguye.
Explica también que “la importancia de los parques marinos es que de alguna manera concilia la actividad económica con la conservación, por lo que deberían generarse instancias para que se recuperen las pesquerías y proteger los hábitats y la biodiversidad de los ecosistemas que sirven como refugio y zonas de alimentación y reproducción para muchas especies. Es necesario educar y crear conciencia en la población, porque hay muchas herramientas científicas que permiten demostrar que si se sigue contribuyendo con la pesca ilegal se corren riesgos y las especies protegidas no se van a recuperar”.

 

Vea texto íntegro del documento

 

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