Recurso de casación se rechaza por Tribunal Supremo de España.
Cardiólogo que intentó grabar con su celular a practicante de medicina en la ducha del Hospital se condena a 6 meses de prisión.
La explicación absurda o increíble de la persona acusada sobre la presencia en el lugar del crimen, puede ser objeto de valoración probatoria y si bien no puede fundar por sí misma la convicción de culpabilidad, sí puede ser utilizada, razonablemente, para reforzar la propia cadena de los indicios que conforman la inferencia.

El Tribunal Supremo de España rechazó el recurso de casación interpuesto en contra de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, que confirmó la pena de 6 meses de prisión en contra de un cardiólogo por el delito contra la intimidad en grado de tentativa.
El recurrente alegó que se falló vulnerando la presunción de inocencia, ya que no quedó suficientemente acreditado que intentó grabar a una practicante mientras se duchaba en el hospital, porque de acuerdo con el reportaje fotográfico confeccionado por la policía existía un tabique de separación, por lo que no se podía captar el plano de la ducha, lo que coincide con su declaración, de que su intención no era grabar a la víctima en la ducha con su celular sino sólo constatar que podían captarse imágenes de la repisa del lavado, puesto que días antes le habrían sustraído un frasco de colonia.
El máximo Tribunal refiere que, “(…) la explicación absurda o increíble de la persona acusada sobre la presencia en el lugar del crimen, sobre la tenencia de instrumentos del mismo o sobre la posesión de sus efectos puede ser objeto de valoración probatoria y si bien no puede fundar por sí misma la convicción de culpabilidad, sí puede ser utilizada, razonablemente, para reforzar la propia cadena de los indicios que conforman la inferencia, sin que ello suponga lesión alguna del derecho fundamental a la no autoincriminación, tal como ha venido a establecer con claridad tanto el Tribunal Constitucional como como el TEDH. En el fondo, dicha doctrina lo que sugiere es un estándar de racionalidad: si la hipótesis acusatoria ha alcanzado, a consecuencia de la prueba plenaria, un grado de corroboración suficientemente aproximativa, la conclusividad de la inferencia solo podría verse, en términos cognitivos, afectada si la persona acusada, pudiendo, ofreciera una explicación razonable y verificable que la neutralizara o, al menos, introdujera una duda razonable.
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