Pena de muerte conmutada.
Corte CIDH condena a Trinidad y Tobago por someter a vejámenes y condenar a muerte a dos hombres acusados de homicidio.
Los demandantes padecieron sufrimientos psíquicos durante el período de detención preventiva y posteriormente, tras la condena, en el corredor de la muerte. Esto, en el contexto de condiciones de detención incompatibles con los estándares internacionales, en perjuicio de su derecho a la integridad física, psíquica y moral.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) condenó a Trinidad y Tobago por vulnerar los derechos de dos hombres privados de libertad, quienes fueron sometidos a graves vejámenes tras ser detenidos.
En 1997, los afectados fueron condenados a muerte tras ser declarados culpables de un delito de homicidio. No obstante, tras interponer un recurso de amparo, las condenas fueron revocadas y conmutadas a cadena perpetua. Mientras estuvieron en prisión preventiva, por un lapso de 2 años, sufrieron graves vejámenes.
En primer lugar, fueron asignados a pequeñas celdas con muy poca ventilación, que debían compartir con casi una decena de reclusos. En este lugar casi no entraba la luz solar y las condiciones higiénicas eran casi nulas. Solo se les proporcionaba agua de vez en cuando para su aseo personal, que debían aprovechar también para beber. Estas condiciones se mantuvieron durante su condena y cuando fueron enviados al corredor de la muerte.
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