Recurso de nulidad rechazado.
El hecho de que el arma con que se apuntó a la víctima no estuviera cargada carece de relevancia para condenar por un delito de amenazas no condicionales, resuelve Corte de Talca
La víctima percibió de un modo indubitado el mal que se le anunciaba mediante la conducta del condenado, configurándose, por tanto, el elemento de seriedad.

La Corte de Apelaciones de Talca rechazó el recurso de nulidad interpuesto en contra de la sentencia dictada por el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Linares, que condenó al acusado a la pena de 3 años y un día de presidio menor en su grado máximo, como autor de un delito consumado de porte de arma prohibida; a la pena de 300 días de presidio menor en su grado mínimo, como autor de un delito consumado de amenazas no condicionales perpetuado en perjuicio de los funcionarios de carabineros; y a la pena de 200 días de presidio menor en su grado mínimo, como autor de un delito consumado de amenazas no condicionales en perjuicio de una ciudadana.
El recurrente alegó que se falló con error en la aplicación del derecho, ya que se le condenó por el delito de amenazas simple del articulo 296 N°3 del Código Penal por haber apuntado a la víctima con un arma de fuego cuando ella se encontraba al interior de su vehículo, en circunstancias que dicha arma estaba descargada, es decir, sin municiones en su interior, sin posibilidad que pudiese generarse un disparo que afectase la vida o integridad física de la víctima, por lo que, al no configurarse el elemento de seriedad exigido por el tipo, debió ser absuelto. Lo mismo para el caso del delito de amenazas simples del artículo 417 del Código de Justicia Militar, en cuanto si bien los funcionarios policiales intervinieron durante el procedimiento, en los hechos no se describe en ningún momento circunstancia alguna que dé cuenta de la reacción que pudiesen haber tenido las víctimas o de considerar como serio y cierto el peligro del mal amenazado.
Finalmente, alega que al no haberse aplicado el artículo 69 del Código Penal, se le impuso una pena mayor, esto es, 200 y 300 días de presidio menor en su grado mínimo, en circunstancias que debió imponerse el límite inferior del grado en cada uno de los ilícitos, vulnerándose, por tanto, el principio de proporcionalidad.
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