"Caso Nabila Rifo".
Juzgado de Letras de Coyhaique condena al autor de lesiones graves gravísimas pagar indemnización por daño moral a expareja.
El fallo concluye estimando que la suma de $150.000.000 (ciento cincuenta millones de pesos) servirá para compensar y atenuar de alguna manera el dolor.

El Primer Juzgado de Letras de Coyhaique acogió la demanda civil de indemnización de perjuicios y condenó a Mauricio Orlando Ortega Ruiz a pagar una indemnización de $150.000.000 (ciento cincuenta millones de pesos), por concepto de daño moral, a su exconviviente Nabila Melisa Rifo Ruiz, a la que agredió causándole lesiones graves gravísimas en mayo de 2016, en la ciudad.
En la sentencia, se expone que "se encuentra suficientemente acreditado en autos que la demandante, Nabila Rifo Ruiz, como víctima directa del delito de lesiones simplemente graves, como de las lesiones graves- gravísimas, experimentó un daño psicológico severo, consistente en un trastorno de estrés pos traumático, asociado por un lado a las secuelas físicas irreversibles que sufrió en su persona, como lo es la pérdida de la visión, y por otro a las consecuencias para su salud mental que se asocia a la aceptación y al proceso de adaptación a su nueva condición de discapacidad, la que se caracteriza por síntomas de angustia persistente, tristeza, insomnio, inseguridad, desconfianza extrema, sensación de indefensión, los cuales persisten a pesar del tiempo trascurrido desde la violenta agresión sufrida. Además a ello se agrega las dificultades de adaptación después de lo acontecido".
Así, la resolución agrega que el demandado deberá indemnizar a la demandante, toda vez que de conformidad a los artículos 2314, y 2329 del Código Civil, toda persona que ha causado un hecho ilícito es obligado a indemnizar los daños y perjuicios causados, incluyendo entre otros el daño moral que se ha demandado en autos, que consiste en el sufrimiento, dolor y molestia en la sensibilidad física o psíquica, en los sentimientos o afectos de una persona, así también en el caso sublite, el delito no sólo le ha producido a la actora un daño y dolor físico sino secuelas anímicas importantes en el ámbito psicológico producto de la pérdida definitiva de ambos ojos, como las cambios físicos en la estética de su rostro producto de las intervenciones quirúrgicas a que ha debido someterse y a consecuencia de ello generarse una incapacidad que ha debido enfrentar y asumir para su vida futura.
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