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El debate en Australia sobre prohibir o no el uso de celulares en sus escuelas.

En el país oceánico se ha desarrollado una amplia discusión sobre la idea de prohibir los celulares en las escuelas. Mientras que en el territorio de Victoria ya se tomó la decisión de prohibir el uso a partir de 2020 en establecimientos de educación primaria y secundaria, en Nueva Gales del Sur solo se aplicará en la primaria.

8 de octubre de 2019

En una reciente publicación de la Biblioteca del Congreso Nacional se da a conocer el artículo "El debate en Australia sobre prohibir o no el uso de celulares en sus escuelas".
Se sostiene que los ministros de Educación de los territorios australianos tienen distintas posturas. Mientras unos plantean que el uso de los celulares debe ser prohibido por sus consecuencias negativas en la salud, el ciberacoso y el rendimiento escolar, otros defienden la libertad de utilizarlos con el fin de aprovechar sus capacidades de aprendizaje y, mediante criterios de comportamiento, mantener al margen las malas prácticas. 

Victoria anuncia que el 2020 no ingresarán más celulares a clases

El texto afirma que las escuelas primarias y secundarias del estado australiano de Victoria no permitirán el ingreso de celulares al interior de sus establecimientos a partir del 2020. La medida anunciada por el ministro de Educación de dicho territorio, James Merlino, es justificada como una manera de reducir los niveles de ciberacoso y distracciones durante las horas de clases.
De esta manera los estudiantes tendrán que apagar sus celulares y guardarlos en los casilleros antes de que comience la jornada y solo podrán utilizarlos en casos de emergencia. Una de las investigaciones realizadas en Australia para analizar esta medida fue desarrollada por Neil Selwyn, académico de la Facultad de Educación de la Universidad de Monash, quien en unapublicación en The Conversation, aclaró que en ningún caso se impide la comunicación con la familia, ya que en cualquier momento se puede llamar al teléfono del colegio para requerir a los alumnos.
Esta medida, tomada en Victoria con base en los anuncios realizados por el gobierno francés en 2018, cuenta con un amplio respaldo por parte de la ciudadanía. En el estudio de opinión pública realizado por el propio Selwyn -y con una muestra de dos mil australianos adultos- se determinó que cerca del 80 por ciento está de acuerdo y apoya la prohibición de celulares en las salas de clases, aunque de manera transversal se respalda el uso apropiado de la tecnología en los procesos de aprendizaje.
Además de los efectos nocivos en el desarrollo, el rendimiento escolar y las consecuencias negativas en la interacción con otras personas, las autoridades de dicho territorio aducieron razones de seguridad, pues niños y niñas son más vulnerables a las actividades de acoso y sexting por parte de desconocidos, principalmente adultos.

Días más tarde Nueva Gales del Sur tomó una decisión similar

A continuación, el texto señala que algunos días después de Victoria, el estado de Nueva Gales del Sur (NSW) realizó un anuncio similar, aunque se realizaría solamente en las escuelas primarias y de manera voluntaria en las escuelas secundarias. Esta decisión también estaría sustentada bajo la premisa de que es necesaria la toma de decisiones respecto de las crecientes prácticas de ciberacoso y de distracciones durante las clases.
El ministro de Educación de NSW, Rob Stokes, en una publicación del portal de noticias australiano ABC, señaló que es necesario aplicar esto en las escuelas primarias, ya que las secundarias ya tienen estrategias para lidiar con los celulares. “Algunos pueden ser útiles en actividades de aprendizaje en las escuelas de educación media. Sin embargo, son también un peligro por su capacidad de distracción”, señaló
Tal posición está fundamentada en un estudio encargado por el propio ministro Stokes, que consideró las respuestas de 14 mil encuestados. El informe llamado "Revisión en el uso no-educacional de aparatos móbiles en escuelas de NSW", concluye que si bien hay consenso respecto de la necesidad de prohibir el uso de celulares en primaria con el fin de potenciar sus habilidades sociales y disminuir prácticas de ciberacoso o sexting, no existe unanimidad desde una perspectiva científica respecto de que estos aparatos sean perjudiciales para el aprendizaje en otras edades.
El informe reconoce en sus conclusiones que hay dos posiciones divergentes entre investigadores. Una de ellas reconoce en los teléfonos inteligentes un elemento de distracción y adicción, que además genera problemas de aprendizaje, socialización y vulneración de datos personales en niños y jóvenes. Mientras que otra postura plantea que son herramientas esenciales para el aprendizaje y que es necesario el desarrollo de habilidades para administrar el uso de los dispositivos y tener una vida social positiva.

 

Lo que piensan otros estados australianos y estudios científicos

Luego, la BCN expone que a diferencia de Victoria y Nueva Gales del Sur, estados como Queensland, Territorios del Norte y la Capital, no tienen planes de prohibir los celulares. En una nota de The Guardian, la ministra de Educación del territorio capital, Yvette Berry, puso en duda los efectos de prohibir el uso de celulares en la jornada escolar. “Ayudando a los niños a entender sus formas de comportamiento, tanto en línea como desenchufados de los aparatos, se da sentido al viaje del aprendizaje. Es importante para los niños y jóvenes que sean fuertes sobre como vivir apropiadamente entre los aparatos tecnológicos, porque son una gran parte de nuestra vida actual”, explicó.
Específicamente en relación al ciberacoso, una investigación publicada en la Revista de Salud Adolescente en 2015 -y que recoge una nota de The Conversation- determinó que ha habido una superposición entre el ciberacoso y las formas de bullying tradicional, sin embargo no deduciría una causalidad particular en los dispositivos digitales. De un estudio aplicado a más de 28 mil adolescentes de 58 escuelas secundarias en Estados Unidos, solo un 23 por ciento de los jóvenes informaron haber tenido experiencias de bullying, de las cuales solo un 25 por ciento de ellas reconoció que fue mediante ciberacoso.
Más aún, este estudio determina que para ambas formas de acoso, la forma de evitarlos es a través de la comunicación y campañas de prevención. Lo mismo aplica en el caso de las distracciones en el Aula. Esto es evidenciado por Quan Chen y Zheng Yan en un artículo publicado en 2016 en la revista de Computación y Comportamiento Humano. Luego de una revisión de 132 diferentes estudios llegaron a la conclusión de que la presencia de aparatos celulares en el aula son una fuente de multitarea que puede ser relevantes, aunque reconocen que con tales medidas no existe evidencia para determinar que no se produzcan distracciones fuera del aula de clases. Incluso sostienen que el mismo problema de distracción que surgiría de los celulares se aplica a tablets, computadores y otros dispositivos.

 

Proyecto para controlar ingreso y uso de celulares en Chile

Además, el texto da cuenta que un proyecto para prohibir el ingreso y uso de dispositivos móviles en establecimientos de educación, desde pre escolar hasta la enseñanza media, fue discutido en la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados. La moción tiene como idea matriz prohibir el mal uso de los equipos a efecto que no interrumpa el proceso de aprendizaje, para ello prohíbe el ingreso y uso de equipos dentro de los establecimientos y obliga la disposición de contenedores o casilleros donde dejarlos.
Una opinión respecto de esta decisión tuvo Luis Felipe Rojas, profesor de historia de la Universidad Católica y director del Preuniveritario Pedro de Valdivia sede Vitacura, quien considera que su utilización en sí no es negativa en jóvenes, aunque sí lo es en niños y niñas de primaria. “El problema que hemos visto es que no tenemos que excluir el celular de por sí sino que integrarlo. Esa integración tiene que ser reglamentada e incluida dentro de la planificación de los contenidos. Hay que tomarlo como una herramienta que ayude en las clases, por ejemplo a la hora de resolver dudas, buscar imágenes, etc. Pero eso tiene que establecerse una limitación de tiempo, con autorización del profesor y no que se pueda usar libremente con perjuicio de que los estudiantes no se concentren”, señaló.
En la misma línea planteó que es necesaria una formación en el uso de la tecnología. “Es necesario educar a los estudiantes respecto de como usar el celular, eso lo tenemos que hacer nosotros también como profesores, es decir cómo utilizar estos adelantos en favor del aprendizaje. Con esto también se evitan prácticas como el ciberbullying. A medida que se va usando el celular en clases a través de una guía que aclare su finalidad, cuales son buenas prácticas y cuales no, porque su mal uso puede llevar a acciones muy negativas”, explicó.
Respecto a la idea de que el uso del celular afectaría el rendimiento de los estudiantes y sus calificaciones, Luis Felipe Rojas comentó como ha sido su experiencia. “A nivel de la PSU no hemos visto que con el uso del celular los alumnos hayan bajado su puntaje, incluso en el caso de asignaturas como lenguaje o historia los profesores utilizan los celulares en sus clases, pero ellos dan las pautas. Luego de eso lo guardan. Por eso depende de cómo se usan y por eso es que estoy de acuerdo con que esto se aplique solo en alumnos de séptimo básico en adelante, ya que antes de eso es la edad donde los estudiantes desarrollan sus habilidades blandas y la socialización, que se puede ver afectada, pero ya cuando son más grandes, se les puede sacar provecho educativo”, sentenció.

 

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