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Proyecto de ley prohíbe la utilización de colorantes artificiales en la fabricación de alimentos.

El uso de colorantes ha provocado alarma en la salud pública, por los efectos adversos que estos pueden generar, lo que ha sido demostrado por diversos estudios que se han realizado a lo largo del mundo durante las últimas décadas.

27 de noviembre de 2021

La moción, patrocinada por las Diputadas Cariola, Castillo, Girardi, Olivera y Santibáñez y los Diputados Vidal, Winter, Celis, Rosas y Torres, modifica el Código Sanitario con el fin de prohibir la utilización de colorantes artificiales o sintéticos como aditivos alimentarios.

Los autores señalan que existe consenso en la disciplina del diseño y el marketing sobre la utilización del color como una forma de generar sentimientos o respuestas inducidas en las personas, con el fin de moldear sus preferencias. El rojo, por ejemplo, se asocia a la fuerza, el naranjo a la energía, el verde a la naturaleza y así muchos otros.

Las empresas de alimentos, observan, han desarrollado técnicas para introducir sus marcas en las mentes de los consumidores, como la utilización de esta teoría del color. Así, incorporan aditivos como los colorantes en los alimentos para restituir el colorante que pierde durante su fabricación.

El aditivo colorante, explican, se define como cualquier pigmento o mineral capaz de colorear alimentos, drogas, cosméticos o partes del cuerpo humano, pudiendo ser naturales o artificiales.

El uso de colorantes, añaden, ha provocado alarma en la salud pública debido a los efectos adversos que pueden generar. Connotan, sin embargo, que esto se viene señalando hace mucho tiempo. En 1977, el estudio del profesor Ershoff concluyó que la tartrazina, colorante utilizado en jugos y bebidas, provocaba efectos alergénicos y retraso en el crecimiento de ratas.

En el año 2003, investigadores del Hospital General de Southampton realizaron un estudio con niños utilizando diferentes colorantes artificiales y benzoato de potasio, el cual dio como resultado aumentos significativos de comportamientos hiperactivos y efectos adversos en general de niños. Similares resultados obtuvieron investigadores liderados por Donna McCann, quienes indicaron que los colorantes artificiales de uso común en la dieta provocan aumento de hiperactividad y déficit atencional.

Luego, continúan citando estudios e investigaciones de diferentes países que han dado cuenta de diferentes tipos de perjuicios que podría traer el uso de colorantes, además de los mencionados, que podrían implicar efectos embriotóxicos y carcinogénicos, lesiones renales, alergias, formación de tumores, entre otros.

Por último, y a modo de ejemplo, exponen que países como Noruega y Austria eliminaron el uso de Tartrazina y Amarillo Crepúsculo como aditivo alimentario, mientras que países de la Unión Europea prohibieron el colorante artificial E171.

En mérito de esas consideraciones la iniciativa modifica el Código Sanitario, con el fin de prohibir el uso de colorantes artificiales o sintéticos en los alimentos que se consumen, adecuando los reglamentos para la uniformidad de la norma.

La iniciativa pasó a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputadas y Diputados.

 

Vea texto de la moción, análisis y discusión del proyecto Boletín N°14679-11.

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