Phishing.
Bancos son responsables por los delitos de fraude cometidos contra sus clientes, siempre que estos no hayan incurrido en negligencia o mala fe, resuelve un tribunal español.
El banco debe actuar con la diligencia exigible, que no es sólo la reglamentariamente prevista sino la adecuada a las circunstancias de personas, lugar y tiempo. Entre estas, cobran especial relevancia datos tales como el perfil del cliente, los movimientos inusuales, los importes dispuestos, la hora en que se hace la operación, etc. Y no basta con medidas genéricas de protección o avisos estereotipados de cuidado, pues tales son fórmulas predispuestas.

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción N°1 de Moncada (España) acogió la demanda deducida contra un banco por el fraude sufrido por una cliente. Dictaminó su responsabilidad contractual en los hechos, puesto que no se acreditó negligencia o mala fe por parte de la demandante.
Una mujer demandó a su banco tras haber sido víctima de un fraude en modalidad phishing, ilícito que se concretó cuando abrió un correo electrónico aparentemente enviado por el banco, en el que se le pedía entregar sus datos personales. Tras aportar esta información, se cargaron varias compras a su cuenta sin su autorización.
El banco contestó la demanda, aduciendo que actuó conforme a la legislación aplicable. En este sentido, indicó que la operación no fue afectada por ningún fallo técnico o intrusión indebida en su sistema, sino que fue autenticada la propia tarjeta de débito, con todos los requisitos de acreditación establecidos. Por ello, alegó que el ilícito se concretó debido a la actitud culposa de la demandante, que voluntariamente facilitó sus datos personales.
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